Ondoko lerroak "Mondra.Una temporada (1965-66) Y tres
futbolistas (Sagasta-Larrauri-Aranbarri)" Jose Ignazio Zaitegi eta bion
liburuari dagozkio.
Eta ekarpen hau Javier Larrauriri eskaintzen diot, futbolari
handia, eta gure gaztarotik adiskide dugunari.
Las líneas que vienen a continuación corresponden al libro
"Mondra. Una temporada (1965-66) Y tres futbolistas (Sagasta- Larrauri-Aranbarri)"
que publiqué con José Ignazio Zaitegi.
Y este capítulo está dedicado a Javier Larrauri, futbolista,
y amigo desde nuestra juventud.
De los tres
futbolistas, al primero que conocí fue a
Jesús Aranbarri. Eramos unos niños, ya que yo andaría por los 9 años. Jesús,
Jose Ignazio Zaitegi y yo estudiábamos en el colegio de los frailes
viatoristas. Preparábamos el ingreso de bachiller, para examinarnos en el
Instituto de Vitoria-Gasteiz. Y puedo asegurar que de Jesús no tengo de aquella
época más que un único recuerdo, y está relacionado con el fútbol. Como es
normal, en los recreos se jugaba a dar patadas a un balón y, de vez en cuando,
se organizaba alguna liguilla entre las clases, teniendo en cuenta lógicamente
la edad de los componentes del equipo.
A mí, que
nunca he tenido habilidad para este deporte, me tocó jugar con un grupo de
compañeros de curso, y cierto día tuvimos que hacerlo contra el equipo en el
que estaba Aranbarri. Sucedió que el árbitro, algún fraile, pitó penalti contra
nosotros. Y lo lanzó Jesús. No metió gol… pero nuestro portero, no voy a citar
su nombre, aún hoy seguirá sin poder respirar correctamente, debido al balonazo
tan tremendo que le propinó el garagartzarra en el estómago. He de decir que mi
compañero y amigo José Igna zio era entonces y fue durante muchos años, un
magnífico futbolista, que llegó a tener más relación deportiva que yo con
quienes hemos seleccionado para este pequeño libro. Por lo tanto, él tiene más
autoridad moral que yo para hablar sobre este deporte. Y me consta que Jose
Ignazio y Jesús han mantenido siempre una cordial amistad. Por mi parte,
sin embargo, no he vuelto a tener relación con Aranbarri hasta que nos
propusimos escribir sobre él. He coincidido con Jesús en algunas
ocasiones, pero no han pasado de meros encuentros, sin pasar de un simple
saludo.

Mucha menos
relación he tenido en los últimos cincuenta y cinco años con Javier Larrauri;
ninguna. Y cierto día que el coronavirus me tenía atado al ordenador, viajando
virtualmente por esos mundos de Dios, me encontré con un Javier Larrauri, en
León. Le escribí un correo preguntándole si tenía algo que ver con el Javier
Larrauri que yo conocía, y a vuelta de correo me respondió que era su padre. Me
llevé una gran alegría, y a las horas ya estaba en contacto con mi amigo.
Comenté lo sucedido con Jose Ignazio, y entonces surgió la idea de escribir
esta historia de futbol.
Javier
Larrauri Izquierdo – la verdad es que no puedo asegurar si para entonces ya
había la familia trastocado oficialmente el orden de sus apellidos – Sáenz
Izquierdo Larrauri (1). Lo cierto es que cuando se matriculó en 5º de
bachiller, 1963-64, en los clérigos de San Viator, ya era Larrauri. Su familia
había llegado a Mondragón desde Legazpia y había montado un negocio de frutas
en la calle Ferrerías. Y Javier se integró rápidamente tanto en la vida colegial
con sus compañeros como en la general. Rápidamente conocimos de sus
habilidades como futbolista. Existe testimonio gráfico de un campeonato de
fútbol organizado para sacar futbolistas para el UCEA, en el que el equipo Goi
Argi – nombre de la hojita semanal que publicaban los viatoristas- se proclamó
campeón del mismo, y Larrauri era el extremo izquierda de aquella formación.
Estábamos a finales de 1963. Toda esa capacidad para el fútbol no pasó
desapercibida para los dirigentes del UCEA, que enseguida echaron la red y
consiguieron ficharle.
Pero Javier
era un magnífico deportista y a mí, seguramente por mi desconocimiento casi
total hacia la modalidad, me asombraba cuando cogía un balón de baloncesto.
Había estudiado en los viatoristas de Vitoria-Gasteiz, y había practicado ese
deporte, que llegó un poco más tarde a Mondragón. Formó parte del equipo de
baloncesto de nuestro colegio que disputó pequeñas competiciones contra otros
centros escolares, sobresaliendo en aquéllas el pique existente con los
dominicos de Bergara. El curso 1964-65 fue el último año en que estuvimos
juntos. Y no había hablado con él hasta, como ya he dicho, abril de este año
2020.

Ha sido con
Jon Sagasta con quien más me he relacionado, cosa nada difícil de comprender
por haber residido los dos en Mondragón. Jon, José Ignacio y yo coincidimos en
3º y 4º de bachiller, cursos 1961-62 y 1962-63, nosotros dos aún con pantalón
corto mientras que Sagasta ya los lucía largos. Jon al fútbol era un
todoterreno, con mucho aguante, que se imponía normalmente a sus contrarios.
José Ignacio Zaitegi suele decir que Jon llevaba la pierna izquierda de adorno.
Recuerdo que tenía conocimientos balompédicos teóricos, que los exponía en
clase. No en balde en el Bar El Caserío, de propiedad familiar y con la foto
del Athletic de Daucik a hombros y Gainza con la Copa recién ganada, se
rellenaban las quinielas semanales. Otro deporte en el que se defendía muy bien
era la pelota. Fue uno de mis primeros amigos, si no el primero, en llegar al
UCEA. Algo que me hacía sentir importante.
He citado al
UCEA y quiero dar un par de datos sobre aquel club, que al amor – y
presupuesto- de Unión Cerrajera S.A puso en marcha en 1948 la sección de
futbol, como consecuencia de un interés en ese sentido por parte de la
dirección de la empresa, apoyada en un hombre, Gaspar Ezkurra, quien lo dio
todo por aquel proyecto deportivo. Hay que recordar que el área de deporte de
Zaldispe – incluyendo el campo donde dirimió durante años sus partidos el UCEA-
se inauguró el 24 de julio de 1948. Escribí en 2015 en mi blog “Hots begi
danbolinak” (2) sobre aquella experiencia, y transcribo lo siguiente:
“Eta
kokagune horretan izen bat sortu zen 1948an: UCEA delakoa, hots “Unión
Cerrajera Escuela Aprendices”en akronimoaren izenarekin abiatu zen futbol
taldea. Ordurako Unión Cerrajeraren babespean futbol txapelketak antolatzen
ziren herrian eta afizionatuek zein nolako arrakastarekin segitzen zuten
ikusita, 1948ko urtarrilean enpresak erabaki zuen talde berri bat sortzea.
Mugimendu
haren buruan Gaspar Ezkurra jarri zuten, Eskolan bertan Marrazkiaren
Teknologiako irakasle lanetan ere ari zena. Ezkurra lehendakari, Vicente
Sagasta lehendakariorde, Javier Mendieta idazkari, eta Anaia Daniel biatorista,
Zabaleta, Jauregi, Gallastegi, Bolinaga, Alfonso eta Julio Gorroñogoitia,
Ormaetxea, Usatorre eta Beitia bokal izendatu zituen enpresak. Horiexek osatu
zuten lehen zuzendaritza. Ikusten denez, geroko Arrasateren bilakaeran erabat
inplikatu ziren goi mailako arrasatearrak zeuden zuzendaritza talde hartan”
Aquel equipo
sacó en sus primeros años de funcionamiento futbolistas como Uribarren IV y
Errasti III, que serían profesionales, y llegarían a jugar en equipos de
segunda división. Hay que reseñar que UCEA no nació para militar en
categoría juvenil, sino que no fue hasta 1957 que se tomó la decisión de
enfocar al equipo en esa dirección. Y los frutos se dejaron ver con la
profusión de chavales que pasaron por sus filas, hasta la desaparición del club
en 1965. Por lo tanto, Sagasta, Larrauri y Aranbarri son de la última hornada
del UCEA. Buena hornada, sin duda.
(1) Recuerdo
que en la época se comentó que José Manuel Arriola “Dongui” había detenido a
uno de los hermanos –creo que era José Luis, para entonces futbolista de JDM-
por circular con su motocarro por el cantón de Ferrerías a la parroquia. El
cabo de municipales le preguntó el nombre y dirección, y el denunciado contestó
con los apellidos Sáenz Izquierdo. “Menos bromas” le debió de contestar Dongui,
añadiendo “¿Cree que no sé que es Vd. Larrauri?" Por cierto, el padre de Javier y sus hermanos/as era natural de Ullibarri Ganboa.
(2) https://txemax3.blogspot.com/2015/04/gaspar-ezkurra-kirol-eragile.html
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JAVIER LARRAURI
Javier
nació el 9 de octubre de 1947 en Legazpia, en una familia de deportistas, por lo menos
los varones. El padre inculcó a los tres hijos la afición por el fútbol y
nuestro protagonista se recuerda de siempre con un balón en las pies. Tanto era
así que el maestro D. Timoteo en su pueblo natal como el médico de la localidad
riojana de Avalos, donde la familia pasaba las vacaciones veraniegas, vieron en
aquel chaval rubio un porvenir asegurado en el mundo del fútbol. Más tarde, con
los frailes viatoristas de Vitoria-Gasteiz es
cuando comenzó a participar en campeonatos escolares entre internos del
colegio, y curiosamente formó parte del equipo que agrupaba a los bergareses.
Terminado
el cuarto de bachiller, es en 1963 cuando la familia se traslada a Mondragón y
Javier participó en un campeonato que organizó el UCEA, precisamente para ir
ojeando a posibles nuevos integrantes del equipo juvenil. Su equipo, el Goi
Argi, resultó campeón, dando la casualidad de que en la final le tocó pelear
contra el equipo en el que sobresalía Jesús Aranbarri. Aquel campeonato se
llevó a cabo en la mitad del campo antiguo de Iturripe, jugando a lo ancho, por
estar construyéndose el nuevo recinto deportivo
 |
Goi Argi taldea
|
Hemos visto su campaña en el Mondra de la temporada 1965-66. Javier
fichó por el UCEA para la temporada 1963-64, estando dos campañas. En aquel
equipo también jugaban Jon Sagasta y Jesus Aranbarri. El entrenador era Ignacio
Zeziaga “Divino II” La temporada 1965-66 fue la que disputó con JDM, sobre la
que ya hemos dado los detalles más sobresalientes. Quizás añadir que Javier
cobró por su ficha con JDM la cantidad de dos mil pesetas, que se las gastó en
Garagorri en un regalo para su madre. Y también hemos visto al tratar sobre JDM
cómo se produjo el fichaje de Larrauri por el Real Madrid.
Real
Madrid
Javier
pudo haber jugado en el Athletic de Bilbao… pero por una hora se adelantó el
Real Madrid. El jugador había sido observado por ojeadores de los dos clubs. En
el caso del Real Madrid, ya hemos leído cómo lo anunciaba el corresponsal
Chema, fue un hermano del que había sido gran medio del equipo madridista, el
getxotarra Zárraga, quien hizo el informe sobre Larrauri. El club madrileño
contactó con JDM y éste con el padre del futbolista. El primer encuentro con
Zárraga se hizo en un restaurante de Vitoria y allí se cerraron las condiciones
básicas, a la espera de la reunión a celebrar la semana siguiente en Madrid.
Sucedió que a la salida del restaurante gasteiztarra se acercó a los Larrauri
un señor, que les comunicó el interés del Athletic en fichar a Javier. Le
contestaron que la palabra estaba dada al Real Madrid. Y, como se había previsto,
a los siete días Larrauri era futbolista del equipo madrileño.
La
ficha por el Real Madrid se produjo en el mes de mayo de 1966. Y lo hizo en un
contrato ilimitado, donde Javier estampó su firma una única vez, aunque su
pertenencia al club merengue duró hasta la finalización de la temporada
1974-75. Es decir, durante nueve años Larrauri estuvo sometido a la disciplina
del Real Madrid.
Real Madrid afizionatuak (1966/67)
Fue
fichado para ser incorporado al Real Madrid aficionados. Y Larrauri se presentó en la Ciudad Deportiva
del club en agosto de 1966, a disputar un auténtico carrusel de pruebas con más
de doscientos jóvenes futbolistas, la mayoría sin ficha pero con gran ilusión
por poder tenerla con el equipo merengue. Javier no tuvo ningún problema y pudo
definitivamente formar parte de los veintidós seleccionados para integrar el
grupo que competiría en categoría regional. El entrenador era el ex madridista
Santamaría.
Y
comenzó la competición, que fue un auténtico paseo para el Real Madrid. De los
sesenta y seis partidos disputados en
liga, copa regional y campeonato estatal de aficionados, los ganaron todos, excepto un empate y una
derrota, justo contra el Atlético de Madrid. Javier recuerda que se enfrentaron
en el Campo del Gas, de tierra y piedra, y asistió al encuentro el presidente
del Real Madrid, Santiago Bernabeu. Al finalizar, éste bajó a los vestuarios a
saludar a sus futbolistas. Tras hacerlo les dijo: “No pasa nada por haber perdido… pero a partir de ahora prohibido
hacerlo con el Atlético de Madrid”
Lagun arteko partidu batean, Larrauriren
eskuinean Puskas
Resultaron
campeones de liga, de copa regional y ganaron la final del campeonato estatal
de futbol aficionado, que disputó el 25 de junio de 1967 contra el C.F.
Barcelona Aficionados, en
Zaragoza, triunfando los madrileños por 2-1. Aquel joven Real Madrid lo
formaron en la final: Martin; De la Fuente, Julián, Rodríguez; Rubial,
González; Agustín, Gutiérrez, Grande, Ortega y Larrauri.
Castellón
La
llegada al Castellón como cedido por el Real Madrid para la siguiente temporada
fue sencillamente espectacular. Debuta con su nuevo equipo, justamente jugando contra
quien le había cedido, en el estadio Castalia. Fue el 21 de agosto de 1967. Y
enfrente tiene Larrauri, 19 años, al Real Madrid de: Betancort; Calpe, De
Felipe, Sanchís; Pirri, Zoco; Veloso, Amancio, Grosso, Velázquez y Gento. Nada
menos. Pero como dicen las crónicas, el equipo local, aunque un poco cohibido
ante la calidad del contrario, supo dar la cara en todo momento. El resultado
es lo de menos.
Castellonekin (1967/68)
Lo
cierto es que en sus meses madrileños Larrauri había tenido la oportunidad de alternar
en el campo con alguno de aquellos famosos futbolistas. Tenía, por lo tanto,
una pequeña experiencia en el trato con aquellos “intocables” Que le iba a
venir muy bien en la competición que se avecinaba, en una división de plata
donde, con nuevas estrellas en ciernes, abundaban auténticos “colmillos
retorcidos”
Debutó con su nuevo equipo el 10 de septiembre de 1967, jugando contra el Recreativo de Huelva (1-1) En
aquella temporada 1967-68 tuvo dos entrenadores: Juan Ramón – los primeros
nueve partidos- y Belló el resto hasta treinta, ya que fueron dieciséis los
equipos que disputaron el campeonato, enrolados en el grupo segundo de la segunda
división. Larrauri fue alineado en nueve de los encuentros. El Castellón
terminó la liga en décima posición, quedando lejos del objetivo principal de la
temporada, que no era otro que el ascenso a la máxima categoría. Y sucedió todo
lo contrario, ya que la remodelación de las distintas categorías hizo que los
dos grupos de segunda división se tuvieran que unir, quedando el Castellón
fuera de la nueva categoría, y descendiendo a tercera.
La
estancia en Castellón no dejó buen recuerdo en
Javier. Hubo algún problema en el que tuvo que intervenir el Real Madrid
ante el presidente Emilio Fabregat para solucionarlo. Y Larrauri dejó el club
antes de la finalización de la temporada.
Carabanchel
Llegó
la campaña 1968-69 y Javier tenía
intención de realizarla en algún club en el que el Real Madrid tuviera interés de
que fuera creciendo como futbolista, y a la vez pudiera cumplir con el servicio militar. Así lo preparó con los
gestores del club madrileño, pero resultó que la burocracia anduvo torpe y
Larrauri perdió la oportunidad de hacer la mili aquel año, fichando a última
hora por el Carabanchel, de tercera división.
Año que
se puede considerar de muy poco interés en la carrera deportiva de Javier, al
haber transcurrido la temporada sin un particular interés para él en aquel club
y a la espera de que se aclarara su situación militar.
Deportivo
Alavés
Era la
temporada 1969-70 y el Deportivo Alavés
militaba en tercera división. Había comenzado la competición a las órdenes de
Ignacio Eizagirre, pero enseguida fue sustituido por un nuevo entrenador,
Ferenc “Pancho” Puskas. Este conocía a
Javier Larrauri y hubo entente en el Real Madrid para que, de acuerdo con el
Alavés, el futbolista se incorporara a
la disciplina del club gasteiztarra. Y al mismo tiempo, Javier haría el
servicio militar en la capital alavesa. Firmó el contrato por un año y debutó
con el equipo el 11 de octubre de 1969.
Las
cosas no le estaban saliendo bien al conjunto blanquiazul y necesitaba ganar
rápidamente para que los ánimos no se caldearan más. Larrauri fue un refuerzo
en el que habían depositado sus esperanzas los aficionados, pero aquella
máquina blanquiazul que, en teoría, debía tejer fútbol no funcionaba,
comenzando por el nuevo entrenador que desde un principio estuvo en la cuerda
floja. Además, Larrauri se lesionó en el segundo partido que disputó.
Deportivo Alaves (1969/70)
Volvió
a la alineación en el mes de diciembre pero mermado de facultades. Y el Alavés
seguía sin funcionar. En el último partido del año, aunque el equipo pierde,
Larrauri es el destacado por los medios vitorianos. Parece que se va
recuperando. Pero la alegría duró poco, y el Alavés perdió sus siguientes dos
partidos, por lo que Puskas fue despedido. El nuevo entrenador, Arsenio Calvo,
probó con Larrauri en posiciones más retrasadas, y parece que no lo hacía mal. Así
y todo, los babazorros no levantaban cabeza y la prensa ya no pensaba en
ascender a segunda sino en mantener la categoría… mensaje que cala en el
entrenador quien lo repite como mantra, por lo que la moral del grupo de
futbolistas no es la más correcta para abordar metas superiores.
En
aquel ambiente enrarecido es significativo un partido que el Alavés jugó el 8
de marzo de 1970 en León contra el modesto Júpiter. La prensa vitoriana se
refería así al día siguiente: “El Deportivo Alavés ofreció una lamentable
actuación” Y el periodista escribía una carta abierta a los jugadores, diciendo
que era incomprensible que hubieran dado un espectáculo tan horrendo.
Espectador de aquel partido fue el entonces entrenador de la Cultural Leonesa,
Rafael Yunta “Rafa”, quien preguntado por lo que había presenciado, decía: “No quiero ofender a nadie porque en suma
soy entrenador. Por tanto no afirmaré que el Alavés debió jugar de tal o cual
manera. Lo que sí he de apuntar es la situación de Larrauri como cuarto
defensa. Y Larrauri es un gran armador de futbol. Considero que era el hombre
idóneo para haber ganado el encuentro, pero en posiciones más destacadas. Aún así, Larrauri me ha gustado mucho”
Eran
unas declaraciones muy de tener en cuenta ya que de allí a unas fechas Javier
Larrauri iba a estampar su firma en el contrato que le vincularía con la
Cultural Leonesa para las próximas dos temporadas. Huelga decir que quien
propuso su fichaje no fue otro que “Rafa” quien, cosas de la vida, había sido
entrenador del Calvo Sotelo en el famoso partido de Puertollano en el que la
Real Sociedad, con el gol de Aranbarri, terminó cogiendo el billete para primera
división. Por cierto, la firma de Larrauri tuvo lugar en el parador de La
Brújula a medio camino entre Vitoria-Gasteiz y León. Y aunque sea mucho
adelantar, decir que Rafa volvería a entrenar al Calvo Sotelo… con Larrauri en
el equipo. Pero eso ya llegará.
Alavesarekin (1969/70)
Volvamos
ahora a Gasteiz. No obstante las observaciones
del entrenador Rafa, el alavesista Calvo mantuvo a Larrauri en posiciones de
medio defensa. Y el tren seguía sin funcionar. A finales de abril la prensa
gasteiztarra volvía a arremeter contra
el entrenador en un reportaje con titular
“Muchos listos y pocos tontos” y se volvían a quejar de que era
desperdiciar a un hombre como Larrauri en labores de contención. Y por fin, el
mister del conjunto alavesista decide colocar a Larrauri en posiciones de
extremo izquierda, y éste consiguió sus primeros goles de la temporada para su
equipo. Pero poco dura la alegría en casa del pobre…
En un
final de temporada de auténticos despropósitos de la directiva, cuerpo técnico
y futbolistas se encadenó una serie de derrotas que llevó al Alavés a categoría
regional. El último partido lo jugó el Alavés el 7 de junio en Garellano contra
el Indautxu. Y aun a pesar de ganar por 1-2, al depender del resultado del
partido que se jugaba a la misma hora en Basozelai entre el Basconia y el
Palencia, tuvo que despedirse de la categoría. Como apuntes interesantes para
entender el desbarajuste de aquella temporada, hay que recordar que Javier
Larrauri tuvo tres entrenadores y dos presidentes. Y no me resisto a terminar
el pequeño periplo de Javier Larrauri por el Deportivo Alavés, sin mencionar lo
que el periódico “Norte Expres” escribía el 8 de junio:
“Hay una cosa que no queremos dejar en el
tintero. El Basconia, estamos seguros, esperaba una prima del Deportivo Alavés
como acicate para vencer al Palencia. Es fruta que está a la orden del día y no
hay más remedio que aceptarla. Y he aquí que a la vista de los acontecimientos,
alguien extendió un talón bancario por 50.000 pesetas para los muchachos de
Elorduy, que llegó al recinto de Basozelay cuando ya había comenzado el segundo
tiempo. Ese cheque llegó demasiado tarde. ¿Tuvo influencia esa tardanza en el
partido? Eso nunca lo sabremos. Pero quede constancia de la anécdota y no
olvidemos este adagio: “A quien madruga Dios le ayuda”
Todo un
síntoma de cómo funcionaba entonces también el mundillo del fútbol.
Cultural
Leonesa
¿Pero
vas a ir a vivir a León? ¿Con el frío que hace allí? Le dijo a Javier su madre
cuando supo que iba a fichar por la Cultural Leonesa. Javier ya conocía la
ciudad, desde el viaje de estudios que hicimos en agosto de 1965 al finalizar
el 6º curso de bachiller, y le contestó que era una ciudad preciosa y que a
ella también le gustaría. Y allá se fueron el recién fichado futbolista y sus
padres. Seguro que a éstos les encantó la ciudad. Lo que sí es cierto, porque
lo cuenta como si lo viviera hoy, es que a las tres horas de haber llegado a
León, Javier conoció a Olga, la que sería su mujer. Lo que se dice llegar y
echar el ancla, porque desde entonces la residencia fija de Larrauri ha estado
en dicha ciudad.
Era la
temporada 1970-71, Larrauri arribaba a León con 22 años y acumulaba una bonita
experiencia como futbolista profesional. Acababa de pasar un mal año deportivo
y confiaba en que a las órdenes de Rafa iba a poder demostrar lo que llevaba
dentro. Y así debió de ser ya que Javier repite, siempre que se le pregunta,
que lo mejor que deportivamente le pudo suceder fue fichar por la Cultural
Leonesa. Además, fue un buen contrato material para el futbolista, si bien
Angel Panero, el entonces presidente del club, comentó al cabo de los años que
había sido el contrato más rentable que había firmado en su vida. Por lo tanto,
las dos partes contentas.
Cultural Leonesarekin, (1970/71)
Larrauri
fichó por un club que llevaba peleando varios años por ascender a segunda
división y se encontró con un conjuntado grupo de futbolistas que aunque
enseguida le aceptaron, le pusieron difícil la titularidad. Sobrevino la lesión
de uno de los líderes incuestionables de aquel equipo, Villafañe, y Javier tomó
el relevo… hasta el final de temporada, marcando goles, cosa que en los equipos
anteriores no lo había hecho. Rafa el entrenador sabía cómo hacer jugar al “vasco”
– como le llamaban en el club.
Fue una
temporada muy buena, habiendo ganado veintiocho partidos, empatados cinco y
perdido otros cinco. Entre los rivales estaban el Orense, Sestao, Barakaldo,
Bilbao Athletic, Avilés, Ponferradina… Se llegó al final de la temporada con el
Leonesa, Orense y Sestao en enconada lucha por hacerse con la plaza que daba la
opción de ascenso automático.
Los dos
últimos partidos los jugó la Leonesa contra equipos vascos. El penúltimo en Las
Llanas contra el Sestao, el 6 de junio de 1971. Ganaron los leoneses 0-1 y “La
Gaceta del Norte” en su crónica del día 8 titulaba: “En Las Llanas cantó el
Alirón… La Leonesa” Y detallaba:
“Le basta a la Leonesa – máximo realizador de
los ochenta equipos de la categoría, con 89 goles marcados a falta del último
partido- con ganar el domingo próximo, en la Puentecilla, al Bilbao Athletic,
para jugar en segunda la temporada próxima. Evidentemente, la Leonesa posee un
conjunto estimable, con hechuras de segunda división. Su campaña ha sido
meritoria y el ascenso – si, como es de suponer, lo consigue- está justificado…
Entre las causas de la derrota del Sestao está el que Herrero se veía
desbordado continuamente por Larrauri”
Leonesa, igoerako gola (1970/71)
Faltaba
el último partido, que se disputó en León siete días más tarde, siendo el rival
el Bilbao Athletic. Y la Cultural Leonesa volvió a ganar por 1-0, siendo el
autor del gol Javier Larrauri, haciendo así que, tras nueve temporadas
intentándolo, el club consiguiera el retorno a segunda división. La delantera
de lujo que marcó la diferencia en aquella temporada, con 90 goles en 38
partidos, fue la formada por: Ovalle, Villafañes, Marianín, Zuazaga y Larrauri.
Si bien
en distintas categorías, al igual que Aranbarri con la Real Sociedad, también
otro ex cerrajero fue el autor de un gol que para su club, la Cultural Leonesa,
resultó histórico, y aún hoy en día se recuerda y se celebra.
Y sin
más, se abordó la segunda temporada de Larrauri en aquel equipo, 1971-72,
prácticamente con los mismos futbolistas que habían conformado el grupo el año
anterior. Resulta curioso observar que Javier solamente realizó dos campañas
ligueras seguidas en dos equipos, en el de León y en el Osasuna; en el resto
militó a cada temporada.
Comenzó
la liga el 5 de septiembre de 1971 en el estadio Antonio Amilibia y la Cultura
Leonesa empezó ganando, como lo haría muchas tardes de competición en aquella
temporada, que incluso llevó la ilusión a los aficionados de ver a su equipo en
primera división. Fue una campaña muy buena, con un equipo que, salvo
variaciones por lesión, formaba con la alineación de lujo: Bernardo,
Godoy, Maño, Herminio, Piña, Roldan, Ovalle, Villafañe, Marianin, Larrauri y Zuazaga.
Como vemos, el portero de aquel equipo era Bernardo – Bernardo
Agirregomezkorta- mutrikuarra, que había coincidido con Larrauri en los
partidos que disputó temporadas antes con la selección gipuzkoana de
aficionados. Javier fue el valedor para que Bernardo fichara por la Leonesa, al
dar su nombre al entrenador Rafa, quien no las tenía todas consigo a la hora de
confiar en los porteros con que el club había dispuesto hasta entonces. Más
tarde veremos que Larrauri, Bernardo… y Rafa volverán a coincidir en diferente
club.
Larrauri disputó 35 partidos de los 38 de la competición. Y aunque los
máximos goleadores del equipo fueron Marianín y Villafañe, Javier hizo goles que
sumaron puntos. Por cierto, a aquel grupo de futbolistas aún hoy en día se le
recuerda como “la quinta de Marianín” Este futbolista abandonó al final de
temporada la Leonesa, fichando por el Oviedo de primera división, donde fue
Pichichi.
Cultural Leonesa (1971/72)
La Cultural Leonesa terminó quinto en la tabla clasificatoria de la
temporada, tras Oviedo, Castellón, Zaragoza – los tres ascendieron a primera- y
Elche. Y por delante de Logroñes, Valladolid, Valencia, Santander, Tenerife,
Cádiz etc. Es muy probable que Larrauri recuerde especialmente los encuentros
que disputó contra el Cádiz, 5-0 en León,
con un gol suyo, y 0-0 en el estadio Ramón de Carranza. Al fin y al cabo, iba a ser su próximo
destino.
Pero lo que muy pocos saben es que Larrauri estuvo a punto de fichar
por el Oviedo, recién ascendido a la máxima categoría. Nos lo cuenta él mismo:
“Había acabado la temporada y el
presidente de la Cultural me llamó para decirme que el Oviedo estaba interesado
en mis servicios, al igual que en los de Marianín. Efectivamente, el presidente
del Oviedo vino a León, estuvimos reunidos y me enseñaron el contrato. A mí se
me abrió el cielo. Por fin podría debutar en primera división. Pero para
cualquier decisión yo debía contar con el Real Madrid y desde éste me pidieron
personarme en el club sin demora. Allá fui y me ordenaron no firmar… ya que a
ellos les interesaba que yo fichara por el Cádiz, de segunda. Pedí me dieran la
carta de libertad, y me contestaron que con los 24 años que yo tenía entonces…
ni lo pensara. Insistieron en que aceptara la oferta del Cádiz, a donde había
llegado Balmanya de entrenador y era quien había solicitado mi fichaje. Y me
ofrecieron las mismas condiciones económicas que me daba el Oviedo. No tuve
otra que aceptar. Ahí se malogró la primera oportunidad que tuve de fichar en
un club de primera división. Yo ya tenía asumido que en el primer equipo del
Real Madrid no jugaría nunca: estaba Velázquez, que fue mi tapón”
Cadiz
Javier
Larrauri fue fichado por el Cádiz para la temporada 1972-73. Llegó, como hemos
visto, en calidad de cedido. Para aquel año el club había decidido contratar
los servicios de Domingo Balmanya, un prestigioso entrenador, que no en vano
había sido seleccionador del equipo de España. El objetivo era claro: ascender
a primera división. Nada fácil, ya que la anterior campaña había estado a punto
de descender a tercera, clasificándose en decimosexto lugar, y salvándose en la
promoción. Balmanya vió que con los mimbres que se le ofrecían era imposible
conformar un buen grupo que optara a los puestos de cabecera, y pidió
refuerzos.
Ahí
llegó Javier, quien, junto a las otras adquisiciones, hicieron que el nivel de
juego del Cádiz subiera muchos enteros. Larrauri afirma sin dudar que Balmanya
fue el mejor entrenador que tuvo en su vida profesional. Se notó en el equipo y
la ilusión volvió a tomar cuerpo en los aficionados del “submarino amarillo”. El
primer partido de la liga lo hizo el 3 de septiembre de 1972 contra el Sabadell,
recién descendido de primera división. “La Vanguardia” de Barcelona dice en su
crónica del día 5: “El partido fue
espléndido, aplicándose ambos conjuntos a una labor de carácter ofensivo, lo
que realzó el juego y contagió al público” El encuentro lo ganó el equipo local por 3-1, y Larrauri tuvo una
actuación muy destacada, siendo el primer gol de la temporada –marcado por
Machicha- consecuencia de una de sus jugadas. Balmanya dispuso así la primera
formación de la temporada: Bermúdez; González, Diaz, Severino; Migueli,
Herrero; Juanito, Villalba, Machicha, Larrauri y Baena.

Cadizekin, 1972/73
Adelantemos
que el Cádiz no consiguió el objetivo de ascenso, ya que se clasifico en
séptima posición, tras Murcia, Elche, Santander – que ascendieron- Sevilla,
Valladolid y San Andrés. En puesto de descenso terminó la Cultural Leonesa,
donde militaba Jon Sagasta. Y valga
decir que en las siguientes temporadas el Cádiz tampoco logró el ansiado puesto
en la máxima categoría.
La
única campaña que Larrauri estuvo en Cádiz jugó de titular en veinticinco
partidos, prácticamente siempre de extremo izquierda y consiguió dos goles. El
equipo mostró durante la temporada dos caras totalmente diferentes. De realizar
magníficos partidos se pasaba a otros en que eran arrollados por el contrario.
El equipo perdió 12 puntos de los disputados en el Carranza, es decir un 33%.
Echaban cuentas los medios gaditanos a la finalización de la temporada, y eran
unánimes en afirmar que el ascenso se habría dado si se hubiera sido más
constante durante todo el año.
Como
curiosidad, decir que Larrauri jugó contra su ex equipo leonés en el partido del
estadio Ramón de Carranza, ganando por 1-0, pero no lo hizo en el desarrollado
en León el 14 de mayo de 1973, donde sí
jugó Jon Sagasta, empatando a un tanto.
Javier
recuerda con gran añoranza el año que pasó en Cádiz. Deportivamente le fue muy
bien, hizo grandes amigos, como Migueli –que pasó al Barça- y Andrés –fichado
por el Real Madrid- e incluso a punto estuvo de conformarse la Peña
Vasco-Larrauri. Al finalizar la primera temporada todo apuntaba a que la
siguiente volvería a militar en aquel equipo. Pero…

Larrauri
volvió a León. Tenía una cita importante, ya que iba a contraer matrimonio con
Olga Alvarez el 29 de junio de 1973, fecha en que – casualmente- el Athletic de
Bilbao ganó la Copa contra el antiguo equipo de Larrauri, el Castellón. Pero
siete días antes se volvió a vestir de corto con su antiguo equipo, para jugar
el partido inicial del I Trofeo León, contra Os Belenenses luso. Se alineó,
como ya hemos visto antes, en un once en el que también aparecía Jon Sagasta,
entonces titular indiscutible de la Cultural Leonesa. Que yo sepa es la primera
y única vez en que dos de aquellos chavales que salieron de Mondragón en 1966
jugaban juntos en el mismo equipo. Aunque fuera en un amistoso.
Realizada
la boda y de viaje de novios, Javier recibió
una llamada del Real Madrid, anunciándole que el Osasuna había pujado por sus
servicios, y que Pamplona sería su próximo destino. Javier estaba pagando la
servidumbre de un contrato indefinido que un día firmó en el parador de La
Brújula…
Osasuna
Casi-casi
sin despedirse de su anterior club el Cádiz, Javier da el salto a Pamplona y
jugará en el Osasuna durante las siguientes dos temporadas. El equipo militaba
en segunda división, y en la anterior campaña había pasado apuros para mantener
la categoría, teniendo que jugar la promoción de permanencia. Hay que recordar
que Osasuna y la Cultural Leonesa son
los equipos en que Larrauri ha permanecido durante más de un año.
Repasando
lo sucedido a Javier en el Osasuna, me atrevería a decir que fue el equipo en
el que menos a gusto estuvo, deportivamente hablando, del que salió con un
punto de decepción. Para empezar, en su primera temporada tuvo nada más y nada
menos que cuatro entrenadores: Moruca, Campo, Barrios y Ciaurriz. Con quien más
jugó fue con este último, y es donde – a mi parecer- Larrauri se sintió más satisfecho
con su juego y aportación al equipo. Incluso metió goles. La prensa hizo
comentarios como “¿Dónde estaba hasta
ahora Larrauri?” Y Javier, tras más de cuarenta y cinco años de aquello,
contesta a la pregunta diciendo que en aquel equipo con Barrios de entrenador
sufrió el “síndrome navarro” ya que – al no serlo de nacimiento- nada tenía que
hacer contra Mata, su contrincante para el puesto. “Para los partidos de casa, el entrenador ni me convocaba” remata
Larrauri.
Osasunarekin, Sanchez Pizjuanen (1973/74)
Desapareció
Barrios, llegó Ciaurriz y comenzó a aparecer en las alineaciones. Así y todo, Osasuna terminó mal
la temporada y el 26 de mayo de 1974 descendió de categoría. Terminaba la
temporada con un partido en El Sadar contra el Hércules, con gol de Larrauri
que no valió para empatar el partido.
Con él
se fueron a tercera división, Deportivo
de la Coruña, Levante y Linares. Por cierto, el mismo día ascendía a la
categoría de plata el Alavés, con Aranbarri como delantero centro máximo
goleador de la categoría. Y lo mismo hacía Jon Sagasta con la Cultural Leonesa.
Por tanto, tampoco en la temporada 1974-75 se encontrarían los tres con sus
respectivos equipos en partidos oficiales de competición. Pero…
Iba a
producirse una nueva decepción en el futbolista. Terminada la temporada se le
anuncia desde el Real Madrid que el recién ascendido a primera división
Hércules de Alicante deseaba contar con sus servicios. Entrenaba al equipo el
famoso Arsenio Iglesias, quien se puso en contacto con Larrauri para animarle a
aceptar el contrato. Directivos del club se desplazan a Pamplona y le presentan
un contrato de tres años, con unas cifras… de primera división. Era el soñado
fichaje que resolvía el futuro y daba sentido al sacrificio de un futbolista
durante años. Javier acepta. Arsenio vuelve a contactar con él para fijar
condiciones de entrenamiento hasta el momento de la incorporación… cuando surge
la bomba: el Real Madrid se suelta el pelo y pide un dineral por el traspaso de
Larrauri. Condición que el Hércules no estaba dispuesto a pagar. Y ahí se
terminó aquella oportunidad.
Osasunarekin, (1974/75)
Como
suele decir Javier, fue casualmente el Real Madrid - su club durante nueve años- el que se
interpuso para que no pudiera llegar a jugar en primera división. Y es la
espina que tiene clavada.
O sea
que, en la misma temporada, de haber podido jugar en primera, pasó a hacerlo en
tercera… con el ánimo por los suelos. Y,
por tanto, el curso 74-75 fue extraño para Larrauri. Aunque comenzó la liga
como titular, pronto desapareció de las alineaciones y en total jugó nueve
partidos de los treinta y ocho. Sucedió que en un entrenamiento, antes de un
partido contra el Salamanca, sufrió un esguince de rodilla que lo tuvo apartado
del equipo varios meses y ello supuso no volver a la titularidad. El Osasuna
desde los primeros partidos fue el líder indiscutible del grupo y al final de
temporada, el 25 de mayo de 1975, sacó ocho puntos al segundo clasificado, el Getafe.
Habían ascendido a segunda división.
Terminó
aquella travesía de Javier Larrauri por tierras navarras, de donde por lo menos
se llevó el recuerdo de una afición que le quiso, y de una sociedad con la que
se había sentido identificado. Además, en Pamplona nació la hija del
matrimonio.
Pero
sucedió que antes de abandonar Pamplona Javier fue requerido de nuevo a la sede
del club al que pertenecía, llevándose la sorpresa de que el Real Madrid le daba
la carta de libertad. Justo había transcurrido un año desde que el club blanco,
con su afán recaudatorio inexplicable, había frustrado la mejor opción que en
su vida deportiva tuvo Larrauri. Y como consecuencia de ello se encontraba con
que, desde el comienzo de su carrera deportiva en 1966, no tenía a dónde ir. Le correspondía, por
tanto, decidir sobre su futuro.
Calvo
Sotelo
Y fue
en León donde encontró a quien conocía de su etapa en el Leonesa, con quien
mantenía una excelente relación… y el amigo le propuso irse con él al Calvo
Sotelo.
Efectivamente,
Javier recibió a través del entrenador Rafa la oferta del Calvo Sotelo, que
acababa de ascender a segunda división. No lo dudó. Y así lo titulaba el
periódico “Mundo deportivo” el 26 de julio de 1975: “Larrauri, único fichaje importante en el Calvo Sotelo” Y ahondaba
en la noticia: “Tiene 27 años, natural de Legazpia (Guipúzcoa) este jugador actúa de
interior. Pertenecía al Real Madrid, jugando la anterior temporada como cedido
en el Osasuna de Pamplona, con el que ha logrado el ascenso; las dos temporadas
anteriores actuó también cedido en el Cádiz y anteriormente lo hizo en la
Cultural Leonesa” Y completaba el texto diciendo que con Larrauri llegaba a
Puertollano, entre otros, el portero mutrikuarra Bernardo Agirregomezkorta,
anteriormente en la Cultural Leonesa – equipo en el que coincidió con Larrauri-
y en el Alavés. Ya hemos citado anteriormente la amistad que unía a los dos
futbolistas.
Calvo Soteloren elastikoarekin (1975-76)
Javier
hizo una buena temporada con aquel equipo. Desde el principio supo cuál era su
papel en el grupo, y supo amoldarse perfectamente. En julio de 1975 el equipo
participó en el Trofeo Ciudad de Toledo, disputándolo contra el Córdoba,
Talavera y Toledo. Larrauri tuvo una destacada actuación.
Y
comenzó la liga 1975-76, con Larrauri de titular, y realizando muy buenos
partidos. Uno de ellos fue el disputado el 21 de septiembre de 1975 en
Mendizorroza, y – por vez primera- contendían uno contra otro Larrauri y
Aranbarri. El encuentro finalizó 1-1, y Javier guarda un magnífico recuerdo de
aquella tarde. “Norte Expres” le entrevistó tras el partido, lo presentó como
“mondragonés, y a la pregunta de si el Calvo Sotelo siempre luchaba como lo
había hecho aquella tarde, el delantero contestaba “Es nuestro único recurso. Somos un equipo modesto pero preparado para
jugar 120 minutos” El cronista añadía que al margen de la lucha colectiva,
una de las piezas básicas del equipo de Puertollano había sido el ex alavesista
Larrauri que salió como medio volante y hubo de pasar al lado izquierdo de la
defesa por expulsión de un compañero.
Javier
conocía que iba a ser una temporada en que su cometido iba a significar, sobre
todo, apoyo al equipo en momentos clave. No sería titular, y su presencia en el
campo se produciría cuando el entrenador le diera la responsabilidad de mejorar
el rendimiento del grupo. Y de esta manera, Larrauri disputó la mitad de
encuentros, un total de 19, en los cuales dio todo lo que tenía. Un modelo de
responsabilidad, al servicio de un objetivo para el que fue contratado.
En uno
de aquellos partidos sucedió algo que Javier lo considera como milagroso. El
equipo marchaba a Vigo, para disputar el 9 de noviembre de 1975 el noveno partido
de liga, contra el Celta. Viajaban desde Madrid en tren, en el expreso Rias
Baixas. Larrauri compartía departamento-litera con su amigo el portero Bernardo,
y unos periodistas de Puertollano que viajaban para cubrir la información les
pidieron cambiar de departamento. Los futbolistas argumentaron que ya tenían
todo preparado para acostarse, y que les era imposible aceptar. A las horas el
tren descarriló, pereciendo cinco viajeros, entre ellos los dos periodistas.
Los
jugadores, aún con el lógico shock y sin poder olvidar las trágicas escenas del
accidente, salieron al día siguiente al estadio de Balaidos, en medio de una
atronadora ovación que les dedicó el público gallego. Aquella tarde Larrauri
fue uno de los puntales del Calvo Sotelo, que ganó 1-2 al Celta. Como
curiosidades de aquel encuentro decir que todos los jugadores lucieron
brazaletes negros, que en los prolegómenos al portero Bernardo se le concedió
el trofeo de Más Popular, por parte de “La Voz de Vigo”, y que el partido estuvo a punto de no
celebrarse… porque el tren que traía al equipo arbitral – Pes Pérez y
ayudantes- también descarriló.
El
Calvo Sotelo finalizó el duodécimo en la clasificación general, con trece
victorias, diez empates y quince derrotas. Javier no metió más que un gol, y
precisamente en su despedida como componente de aquel equipo, jugando en La
Coruña contra el Deportivo, el 6 de junio de 1976. Aquel mismo día su anterior
equipo, Osasuna, descendía a tercera división.
Había
concluido la temporada y Javier volvía a León con su familia, que había
aumentado con un nuevo vástago. Eran diez los años que llevaba de futbolista
profesional, con un currículo más que notable, con una única pena: no haber
debutado en primera división.
Ponferradina
¿Qué le
llevó a fichar por el Ponferradina, que militaba en tercera división? Aún a
pesar de tener alguna que otra oferta para seguir en el mundo profesional, Javier
estaba pensando en la retirada. No obstante, a través del presidente de la
Cultural Leonesa le llegó la oferta de incorporarse al Ponferradina, ciudad a
poco más de cien kilómetros de León. Y aceptó el reto.
Larrauri
fue titular desde el primer partido. Pero sucedió algo que truncó la temporada:
fue sancionado tras jugar un partido contra el Atlético Madrileño en Ponferrada,
el 19 de diciembre de 1976. El Comité de Competición de la Federación de Fútbol
impuso una sanción al club y al futbolista. A Javier le cayeron nada más y nada
menos que quince partidos. Aunque el Ponferradina recurrió la sentencia,
argumentando que lo manifestado por el árbitro en su informe era completamente
falso, Larrauri tuvo que cumplir todos los partidos de castigo.
Volvió
a la competición el 9 de mayo, faltando escasos partidos para la conclusión de
la liga. Cosa que sucedió jugando Javier contra el equipo con que -¡cosas de la
vida!- había debutado en sus comienzos futbolísticos enrolado en JDM: El
Touring de Rentería. Era el 5 de junio de 1977. La Ponferradina acabó en el
puesto undécimo de la tabla clasificatoria.
Se
había cerrado de manera perfecta el ciclo profesional deportivo de Javier
Larrauri. Había escrito el omega final.
Angel
Fraguas es jefe de deportes de El Diario de León y conoce bien a Javier. De él
son las siguientes palabras: “Es un hombre afable que es muy querido en
León. La afición de la Cultural le recuerda como un gran futbolista, muy
respetado por el culturalismo”
Una vez
colgadas las botas, Javier Larrauri fue captado por un banco como agente
comercial y en él ha desarrollado su vida profesional post fútbol. Vive en
León, ciudad de la que está enamorado, y donde – como él suele decir- “pasear por la calle es un homenaje diario”
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Mojategin, 2021eko irailaren 30
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Argazkiak: Javier Larrauri, JMVM, Jose Ignazio Zaitegi
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