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| Garibayren jaiotetxea (Lekuonaren marrazkia. 1872) |
Duela urte batzuk aritu nintzen txoko honetan Esteban Garibay zenaren jaiotetxeari buruz, Miguel Madinabeitiaren eskutik. Oraingoan gaiarekin segitu nahi dut,
baita egile berdinaren idazlanetan oinarritua, iruditzen baitzait zeharo
interesgarria dela noizik behin gure aurrekoen gaineko erreferentziak ematea,
oroimeneko arasa ezkutu batean hautsek estalita gera ez daitezen. Horregatik
nator berriro 2014ko nire artikulu hartaraino eta azken bi paragrafoak aldatzen
ditut ondoan, Miguel Madinabeitiak esandakoak:
“Deseando yo rendir un homenaje
de veneración al ilustre historiador, me propuse dedicarle una lápida
conmemorativa. Comunicado mi proyecto a don Vicente de Oquendo, propietario de
la casa, no solo lo aprobó con la amabilidad que le caracteriza, sino que se
encargó él mismo de mandar construir por su cuenta una lápida que se colocó en
16 de marzo de 1871 y cuya inscripción es la siguiente:
“En estas casas nació Esteban de
Garibay y Zamalloa, domingo 9 de marzo de 1533, y en ellas compuso y acabó de
escribir a la edad de 32 años la Historia General de España, que por primera
vez se publicó en nuestra nación. Fue cronista de Felipe II y murió en Madrid
el año de 1599”
Horrela zioen,
beraz, udal idazkari arrasatearrak 1872ko abenduaren 8ko “La ilustración
española y americana” aldizkarian. Eta Garibayren etxearen gain segitu nahi
dudanez gero, honatx nola amaitzen zuen Madinabeitiak kronika hura:
“Puse en
estas casas no por usar de una locución antigua sino para dar a conocer que en
la época en que el cronista vivió allí con su madre Catalina de Sagurdia, la
casa nº 13 y la inmediata nº 15 constituían un solo edificio, como yo me he
convencido al reconocerlos interiormente, además de que ambas han sido y son de
un mismo propietario. He aquí cómo se describe esta finca en el testamento que
el historiador otorgó en Madrid el 17 de Octubre de 1599: “…Dos pares de
casas que tenemos en la villa de Mondragón que están las unas juntas de las
otras, que alindan con casas que fueron de Juan Gascón y huerta de Martín de
Jáuregui”
Así como su
padre, Garibay ilustró su pueblo
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Esteban Garibay
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nativo con cargos honoríficos, de que es fiel
testimonio el libro de acuerdos del Ayuntamiento que se custodia en esta
dependencia de mi cargo. En 1566 era alférez de los hijos-dalgo de esta villa,
y como tal sustentaba armas y caballo al servicio de la provincia. En 1562 era
mayordomo de la Cofradía de San Miguel, en la que entonces y hasta nuestros
días, no tenía ingreso ninguno que no fuese noble hijo-dalgo de la villa. En
1569 era alcalde de la misma, y ejerció también la judicatura en el
propio año, habiendo asistido como procurador juntero a las generales
celebradas en San Sebastián. Creo digna de particular mención la coincidencia
de que la viuda del cronista, doña Luisa de Montoya, natural de Toledo, ocupase
en Valladolid el año 1605 el segundo piso de la casa misma en que vivía el
inmortal Cervantes.
Estas
particularidades me han ocurrido al haber de decir algo acerca de la casa
nativa del ilustre mondragonés, en cuyo obsequio haría algo más si mis recursos
estuvieran a la altura de mi voluntad. Por lo mismo, no terminaré este mal
pergeñado artículo, sin recordar a mis paisanos o al Ayuntamiento, que se
acerca el año 1874 en que corresponden las Juntas Generales de Guipúzcoa a esta
villa, y supuesto tenemos un salón digno de la representación del país, sería
oportuno añadirle un adorno que le falta, y es el retrato de Garibay”
Horraino
Madinabeitiaren deskribapena “La ilustración Española y Americana” egunkarian.
Baina hogeita bi urte geroago, 1895eko ekainaren 2an, Garibayren etxearen
gaiarekin segitzen zuen eta, gainera, aurrekoaren nondik norakoetara itultzen
zen Arrasateko kronika egilea, “El Noticiero Bilbaíno” egunkarian. Aurrekoetan
esandakoa errepikatu gabe, noan zehazkizun berrietara, argigarriak direlakoan:
“Fue
destruida por un incendio casual ocurrido en la noche del 28 de diciembre de
1873. Verdad es que, como obra de arte, tenía poco que ver; pero con la fama
que se conquistó durante tres siglos llamaba la atención de los
 |
Pedro Biteri
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viajeros, y en
particular de los hombres de letras, y se dio el caso, más de una vez, de
detener su carrera elegantes coches, apeándose los que iban dentro, para fijar
una mirada en aquellas vetustas paredes.
Cuando el
historiador regresó de Amberes en enero de 1572, después de permanecer allí un
año y días imprimiendo su obra, renovó la fachada de su casa, adornándola con
unos trabajos decorativos de yeso que se han conservado hasta nuestros días, y
lo hizo con el exclusivo intento de agrandar la única ventana que daba a la
calle, o – valiéndome de su misma frase- con el objeto de abrir una ventana
rasgada y colocar en ella un balcón de hierro que, a falta de otro mérito,
tenía el de ser el primero que se conoció en el pueblo; y debió de ser así, por
cuanto estos objetos se introdujeron de Alemania a principios del siglo XVI; de
suerte que no hay para mí balcón que tenga 400 años. Quiero creer que los
cristales allí colocados imprimirían también la misma novedad; porque si bien
el vidrio se inventó en Inglaterra el año 1180, se colige que el viajero de
Amberes no se hubiera cargado en la ciudad de Nantes (Francia) con una
mercancía tan frágil, caso de haberla aquí en su país.
Venían siendo
tan fantásticas las noticias que el vulgo colgaba al “más ilustre” de los
mondragoneses, noticias muy relacionadas con la frase universal de alma de
Garibay, de que me ocuparé en otra ocasión, que me propuse firmemente difundir
la idea de colocar una lápida conmemorativa en la fachada. De esta idea
sembrada por mí (perdóneseme la inmodestia) sacaron partido los representantes
de esta villa en las Juntas Generales de la ciudad de Fuenterrabía del año
1869, y el resultado – me complazco en decirlo- fue satisfactorio. Pero las
circunstancias políticas que en breve se desarrollaron fueron la causa de que
el proyecto quedara relegado al más completo olvido.
Firme en mi
propósito y de acuerdo, alguna vez, con el propietario de la casa, que lo era
entonces el amigo D. Vicente de Oquendo, se colocó la lápida, no como yo quería
el día 9, aniversario del nacimiento del historiador, sino por causas de
indolencia de todos, el día 16 de marzo de 1871. La inscripción que redacté fue
publicada por el Sr. Soraluce en la página 361 de su Historia General de
Guipúzcoa. No contento todavía, conseguí del amigo Pradére que sacase una
fotografía de la fachada de la casa, para remitírsela como obsequio al insigne
D. Antonio de Trueba. A correo seguido me escribió diciéndome pusiese un
articulito sobre el asunto y le remitiera. Confieso francamente que nunca tomé
la pluma en la mano con más miedo que entonces; pero alentado y confiado en la
bondad característica de dicho señor, tracé algunos renglones, mientras el
dibujante señor Lecuona reproducía a lápiz la fotografía, que si mal no
recuerdo fue en dos piezas. Mis afanes y el miedo tuvieron al fin una
compensación gratamente satisfactoria, pues desde Madrid me enviaron el número
de La Ilustración Española y Americana del 8 de diciembre de 1872, donde
venía mi pobre escrito y el grabado de la casa nativa del historiador Esteban
de Garibay.
Si la
posteridad sabe cómo era esta casa se debe a mí, y en parte lo siento, porque
quisiera adjudicar esta prioridad a quien más legítimos derechos tiene a ella,
como lo es el eminente escritor y distinguido hombre público señor Becerro de
Bengoa, que hizo lo que yo algún tiempo después. He venido ya al objeto
principal de este escrito”
Goian aipatutako Soraluzeren Historian irakur
daiteke plakaren edukia: “En estas casas nació Esteban de Garibay y
Zamalloa, en domingo 9 de Marzo de 1533, y en ellas compuso y acabó de escribir
para la edad de 32 años, la Historia General de España, que por la primera vez
se publicó en nuestra nación. Fue Cronista del rey Felipe II, y murió en Madrid
en el año de 1599” Eta Soraluzek, plaka jartzea dela eta, aupa bana botatzen ditu Madinabeitia eta Okendorentzat.
Eta irakurleak
ikusiko duen bezala, jarraian Miguel Madinabeitiak bere burua aurkezten du,
publikoki, Arrasateko udal artxiboa antolatzeko. Goian irakurri diogu: "En
cuyo obsequio haría algo más si mis recursos estuvieran a la altura de mi
voluntad" Bere ametsa zen herriak zituen hainbat eta hainbat
dokumenturi behar bezalako babes eta zaintza eskaintzea. Baina udal idazkariak
ez zuen bere alde udal agintarien iritzia eta amets hura ez zen sekula gauzatu.
Honela deskribatzen digu Madinabeitiak bere egitasmoa eta
“El solar de
la casa de Garibay hace 17 años fue vendido por su dueño a un amigo suyo, dueño
de una huerta contigua a dicho solar, y como digo en mi carta del día 16, esa
huerta y solares constituyen los terrenos comprados por el señor Viteri con
destino a escuelas públicas. Resulta, por consiguiente, que ahora
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Miguel Madinabeitia
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es mucho más
fácil que antes dar a ese solar el destino que legítimamente le corresponde. Ya
que el dibujo existe, y recabando algún favor de la Provincia, en atención al
acuerdo de las Juntas Generales de Fuenterrabía, se puede edificar otra casa
igual a la antigua, colocando en ella el archivo de la villa y alguna que otra
dependencia de la misma; y así como dentro de las ruinas se escribió la primera
Historia General de España que en castellano se ha publicado, el que estos
renglones hilvana consagraría los días que le restan de vida a escribir allí
mismo, si no la historia de esta villa, al menos una monografía de la misma
para lo que poseo suficientes materiales. Además, dentro de cuatro años, en
1899, es el tercer centenario de la muerte de Garibay, y creo sin exageración
ninguna que si otros pueblos tuviesen este timbre de gloria que tiene el
nuestro, creo, repito, que no lo desperdiciarían. Animo, pues, que con
patriotismo, con voluntad y con perseverancia todo se hace”
Abertzaletasun,
borondate eta pertseberantzia falta bide izan zitzaien udal agintariei.
GEHIAGO GARIBAYRI BURUZ
ESTEBAN GARIBAY: 480 URTE
MAKATZ ETA EZTIAREN GAINEKO
HAMARRENA, ARRASATEN
GEHIAGO ESTEBAN GARIBAYRI BURUZ