martxoa 14, 2020

KARLISTAK ARRASATEN. 1872-1876.1873ko abuztuaren 7


Karlismoak sustrai sakonak izan zituen Arrasaten XIX. mendean. 1830 inguruan piztu zen mugimenduak gogor astindu zuen gure herria, liskar armatuak izan zituen bi aldietan. Eta interesgarria iruditu zait pixka bat arakatzea dokumentu erregistroetan, gizarte arrasatearraren baitan korronte ideologiko politiko hark utzitako ondorioa.
Bigarren karlistada izan dut langai, 1872-1876 tartea hartzen duena. Agian aurrerago batean 1833-40 urteetan ariko naiz, baina gero gerokoa. Oraingo nire ekarpena hamar kapitulutan zatitu dut, irakurketa errazagoa egiteko. 

1.- Karlismoaren jatorria eta Arrasateko giroa
7.- 1873ko abuztuaren 7
8.- Gerra guztiek, gutxienez, bi bando dituzte
9.- Herriko bizimodua aldatzen da
10.- 1874-1876 aldia eta gerraren amaiera 
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Gerra giroa zen nagusi Arrasateko inguruetan 1873ko uztailean eta bando bakoitzak bere neurriak hartzen zituen. Aurreneko aldiz gerra hitza hortzetik hortzera entzun zitekeen herritarren artean. Orain arte ikusi dugu nolakoa zen giroa 1873ko abuztuaren 7 baino lehen. Egun horretan karlistak Arrasatera agertu eta sekulako tiro zaparrada izan zen. Herriko bazterretan gogor jo zuen liskar odoltsuak eta gezurra badirudi ere oraindik ere guganaino heltzen dira haren oihartzunak. Ondokoa erredakzio luzexka da, hain zuzen ere karlistek Arrasatera sartzeko aurkitutako zailtasunak deskribatzen dituena.

1873ko abuztuaren 7

Testua, bestalde, “Narración Militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876 por el Cuerpo de Estado Mayor del Ejército” hirugarren tomotik dago hartuta. Eta nik erabili dudan zatia, Miguel Madinabeitia Altubek hitzez hitz kopiatu zuen eskuz, 1899ko otsailaren 26an La Habanan. Kuban zegoen Miguel Madinabeitia, Arrasateko udal idazkariaren semea zen Kubako Miguel Madinabeitia, eta uharte karibearrean bizi zen. Irakur dezagun  kronika Madinabeitia Altubek kopiatu zuen moduan, azpimarrak nireak direla adieraziz: 

“Este día 7 (1) se rindió la villa de Mondragón; suceso que merece lo narremos en detalle. Estaba guarnecida dicha villa por una corta compañía de Luchana de 40 hombres, 30 soldados de diversos cuerpos, en su mayoría enfermos, y unos cuantos voluntarios; ocupaban estas fuerzas.

La iglesia, la casa ayuntamiento que se comunicaba con aquélla por un camino subterráneo, y una casa a la cual se pasaba desde la del ayuntamiento por un puente de madera; y se habían hecho en estos edificios pequeñas obras de fortificación. 

Alguno de los voluntarios, de reconocida importancia en el pueblo, impresionado por hechos recientes y temeroso de verse comprometido, capituló con Lizárraga, a quien entregó alguna cantidad, a condición de que le permitiera salir libremente del pueblo, conducta censurable, y más aún por ser aquél uno de los que habían contribuido a la formación de la referida fuerza. Tal conducta y otras circunstancias del momento entibiaron mucho el ánimo de los voluntarios. El comandante militar, capitán Landa,  dándole al asunto la importancia que tenía, dirigió al General en Jefe el oficio que a continuación se copia:


Antonio Lizarraga jeneral karlista
“Los enemigos de las instituciones que nos rigen y principalmente el fanatismo del partido carlista, que pone en juego cuantos medios están a su alcance, por reprobados que ellos sean, para la consecución de sus fines, ha propalado en esta población las especies alarmantes de que el cabecilla Lizárraga iba a atacar en un brevísimo plazo a este destacamento, y que a los voluntarios de la libertad que entregaran sus armas sin hacer resistencia, les dejaría en libertad, sin exigirles otra responsabilidad, con la reconocida intención de entibiar la decisión de estos voluntarios en la defensa de la población.



La retirada por V.E. de las guarniciones de Salinas, Escoriaza y Arechavaleta ha contribuido también poderosamente al desaliento de estos voluntarios; y viendo yo soliviantados los ánimos, he dispuesto reunirlos a todos para oír sus quejas, y me he convenido de que la inmensa mayoría está decidida a entregar sus armas y marcharse de la población, si V.E tiene a bien mandar una columna que los acompañe. 

Yo les he hecho comprender que, como militar, no podré nunca abandonar el puesto que se me ha confiado, mientras me quede un solo cartucho, y por consiguiente, que necesitaba a mi lado hombres de decisión para un caso supremo, pero son en su mayor parte, excelentísimo señor, padres de familia y muchos de arraigo y responsabilidad; y esto, sus hijos e intereses, les preocupa ante todo y sobre todo; y por consiguiente, los considero para el caso de que el enemigo atacara la población un grande inconveniente para la defensa, pues pudiera introducir el desaliento entre mis soldados, que como siempre se hallan animados del mejor deseo.


En vista de lo expuesto, V.E, con su elevado criterio, se penetrará de lo crítico de la situación en que me pone la actitud de estos voluntarios, rogándole se digne adoptar la resolución urgente que el caso requiere.



Se ha propalado también hoy la especie de que teniendo los voluntarios que abandonar la población, se iban a llevar por delante a 50 ó 60 de los trabajadores de la fábrica de cerrajería, sita en esta población y abandonando todos ellos sus trabajos se han marchado del pueblo en diferentes direcciones, causando la consiguiente alarma en la población. Inmediatamente me he presentado en la fábrica y llamando a su administrador he hecho saliesen emisarios para que hiciesen volver a los trabajadores y les hiciesen comprender lo absurdo de la especie que ha motivado su idea, y que yo con la fuerza de mi mando les garantizaba de que sus personas, lo mismo que todos los demás vecinos de la población, serían respetados; por consecuencia de lo cual que muchos han vuelto a sus trabajos y he encargado a las familias de los demás les busquen y hagan que vuelvan a sus trabajos con toda seguridad.

Todo lo que tengo el honor de poner en su superior conocimiento de V.E, para que disponga lo que estime conveniente”

El General dio traslado de este oficio al brigadier Loma (2) a fin de que en las facultades que le competían  aumentase la fuerza de dicho destacamento, si lo juzgaba necesario, o lo retirase, si lo exigían las circunstancias del momento. Como vamos a decirlo se precipitaron los sucesos.

Animado Lizárraga por el resultado obtenido en Elgoibar, resolvió atacar los pequeños destacamentos de Guipúzcoa. En la mañana del 7 se presentó con unos 200 hombres en las inmediaciones de Mondragón, y dirigió al comandante militar el oficio que a continuación copiamos:

“Deseando alcanzar el triunfo de la santa causa que defendemos, sin derramar la menor sangre posible, que por poca que sea produce consternación y días de luto y de lágrimas en los pueblos. Deseando siempre que mi conducta esté en conformidad con los principios que defendemos y de conformidad con los antecedentes siempre nobles y leales de la fuerza católica. Y para que nunca se diga que hemos sorprendido y atacado sin consultar la voluntad del enemigo, que tal vez de no obrar así podría excusarse con pretextos débiles y falsos:

1.-Se rendirá con armas y efectos de guerra en el improrrogable término de una hora a contar desde el momento que reciba esta comunicación.
2.- Si la guarnición depusiera las armas, podrá contar con el mayor respeto a su vida y efectos, dando además a sus individuos un pase para el punto que crean más oportuno.
3.- De no admitir las proposiciones citadas, se empezará el fuego sin pérdida de tiempo, utilizando para la destrucción del fuerte y exterminio de las vidas, todos cuantos medios tenga a mi mano, sin escasear el petróleo y paja etc. etc. pudiendo estar seguros que la negativa será su sentencia de muerte, sin consideración a los lamentos que puedan preceder a sus últimos instantes, como en el pueblo de Elgoibar sucedió”

Le contestó el comandante militar que en manera alguna se hallaba en el caso de entregarse y sí resuelto a defender el puesto que se le había confiado, mientras le quedara un sólo cartucho y que, por lo tanto, podía romper las hostilidades cuando le pareciera.


Lizárraga insistió en la rendición en otro oficio, que copiado dice así:

“Alabo y confirmo su opinión de que el militar no tiene más patrimonio que el honor, y éste consiste en defender lo que en convicción se cree que es bueno, y nos obligamos a ello con juramento o palabra formal para con un Gobierno determinado y seguro.

¿Pero por ventura se obliga V. acaso, y empeña su honor con defender esto que actualmente se llama Gobierno?

Es V. buen militar y buen caballero y supongo que no. Piénselo bien antes de empezar las hostilidades; quizás, y sin quizás, es casi seguro que se sacrificarán las vidas de unos cuantos muchachos, que al entregarlos su madre para defender la patria, lo menos que podía imaginarse era verlos en esta difícil y triste situación; y permítame V. le diga  no se equivoque en estos momentos al decir que faltaría al honor en rendirse sin hacer la resistencia posible. Considere  V.  por consignados en nuestra comunicación los tres artículos que en la anterior, atreviéndome a suplicar a V. que deje salir a los nacionales, ya que su intención es no batirse; no les obligue a sacrificar lo que no tienen intención, exponiendo a sus familias  a conflicto, que V. atendido su buen corazón sería el primero en lamentar”

El comandante leyó este oficio a los voluntarios y contestaron los más que estaban dispuestos a defenderse, pero negativamente algunos. En su virtud, contestó aquél al cabecilla en los mismos términos que la primera vez y previno que podían salir los voluntarios que lo deseasen, pero sin armas. 

Los carlistas colocaron dos cañones en el alto de Santa Bárbara, y se apoderaron de algunas casas desde cuyas ventanas rompieron el fuego, a la vez que la artillería, a las dos de la tarde. A las cuatro, los carlistas empezaron a hacer uso del petróleo e incendiaron la casa que comunicaba con el Ayuntamiento, por medio de botellas incendiarias; a las cinco ardía el paso de madera y se abandonó dicha casa. Continuó la defensa de la casa Ayuntamiento hasta las nueve, pero por temor al incendio fue abandonado también, habiendo antes enviado a la iglesia los enfermos, un herido y las municiones. Debemos advertir que a causa de las lluvias hubo el 5 un hundimiento en el camino subterráneo y el comandante temía, por igual motivo, otro nuevo desprendimiento que le incomunicara con la iglesia.

Limitada a ésta la defensa, el comandante cortó dicho camino. Arrojaron entonces los carlistas a las inmediaciones de la iglesia botellas y cohetes incendiarios, hacinando al propio tiempo grandes cantidades de leña y paja con pimienta picante, con objeto de lograr que se propagara el incendio a aquel recinto; penetró desde luego en éste un humo tan sofocante que obligó a los soldados a romper los cristales de las ventanas para poder respirar más libremente. A la una de la madrugada Lizárraga incendió una casa contigua a la torre y fue ésta abandonada durante unos minutos, por temor a la asfixia de los que la ocupaban, perdiendo mucho con esto la defensa porque desde ella se dominaban las ventanas y palomares de muchas casas ocupadas por la facción.

Durante la noche  no se interrumpió el fuego de fusilería, si bien el cañón carlista cesó de tirar desde las ocho y media hasta las cinco de la mañana. A las diez y media de la mañana del 8, los cornetas carlistas tocaron “alto el fuego” y al poco tiempo se presentó un muchacho del pueblo con bandera blanca, y entregó al comandante un oficio de Lizárraga, intimidándole a la rendición por tercera y última vez:

“Hace una porción de horas- decía- que se ha roto el fuego; los ánimos se van enconando a manera que el fuego se va prolongando y si ayer las desgracias que hubiéramos tenido que lamentar hubiesen sido como uno, hoy no respondo de lo que pueda suceder, en vista de la tenaz resistencia, que me obligará, señor comandante, capitán, a empezar enseguida, si no admite, por última vez, la proposición favorable de que ayer le hablé, a  hacer uso de las bombas de petróleo que tengo preparadas más los cartuchos de dinamita que harán volar la iglesia sin dejar piedra sobre piedra.

Auxilio de las columnas es inútil esperarlo; lo único que V. podrá conseguir es alargar por pocos instantes la resistencia, pero hacer ineficaz nuestro ataque, jamás. Se ha defendido el puesto hasta con heroísmo; los instantes son pocos y es preciso aprovecharlos; dé V. pues, una contestación categórica y será la que marque un día de nueva dicha para este pueblo o muchos de desventura e infortunio, de que pedirán a V. cuenta muchas viudas y huérfanos”

Ante esta intimación se rindió el destacamento. El Comandante explica así esta última parte de la defensa:

“Antes de recibirse esta tercera comunicación, empezaron a propalar en la iglesia los voluntarios las especies de que el enemigo había colocados dos cañones en la casa consistorial y que por la noche se ha habían hecho grandes trabajos para asolar la iglesia, lo cual produjo la consternación y espanto entre todos ellos. Mis soldados y yo estábamos dispuestos a morir antes que rendirnos, pero ante la ruina de cinco casas que ardían a la vez ante las lágrimas y súplicas de 40 ó 50 padres de familia que me pedían la rendición; ante los lastimeros ayes de las esposas e hijos de los voluntarios que conmigo estaban en la iglesia, y que desde el pueblo nos gritaban, temiendo con fundamento que de continuar defendiéndonos no podían sino esperar el exterminio de todos sus bienes y, últimamente, la pérdida de sus vidas; ante la carencia absoluta de víveres en que me encontraba y, por fin, sin conocimiento de que columna alguna pudiese venir en nuestro auxilio, por lo difícil de las comunicaciones, y que ignoraría tal vez nuestra situación, mi corazón se contristó y si alguna falta ha habido en mi proceder militar, del cual tal vez porque mi razón se hallaba en aquellos momentos perturbada, no me arguye la conciencia, sólo y últimamente, yo soy el responsable pues todos sin distinción alguna, han defendido sus puestos con bravura.

Y en este estado, consultando la voluntad de voluntarios y tropa, como quiera que los primeros suplicaban la rendición, y los segundos contestaron que, rendidos de fatiga y sin haber comido en treinta y cinco horas otra cosa que la pequeña cantidad de pan que les suministré a las tres, no podrían por mucho rato continuar la defensa, tuve con dolor de mi corazón que convenir con el enemigo en la entrega de armas y municiones, las cuales puedo asegurar a V.S. estaban en su mayor parte inutilizadas, las unas por razón del mucho fuego que se hizo y las otras porque los mismos soldados las inutilizaron”

Diodan, nahiz eta egun latz hartan Arrasate erasoten egon zen jakiterik ez dagoen, Arrasateko karlista ospetsuenetako bat Toribio Agirrre izan zela, gero -liberaletara igarota- enpresa buru handia bihurtuko zena. Horrezaz idatzi nuen duela zenbait urte. Eta horrela amaitzen da egun haren gaineko kronika odoltsua, irabazleen bertsioan. 1873ko abuztuaren 7 hark arrasatearron kontzientzian egon beharko luke, hil kanpaiak jo baitzituzten, batzuentzat eta besteentzat.

(1)   1873ko abuztuaren 7

(2)   Jose María Loma Arguelles arabarrari buruz ari da, Lizarragaren kontrako borrokengatik 1872an bertan brigadier egin zutena.

Argazkiak: Wikipedia, Mendia bilduma



martxoa 11, 2020

MEDIKUAREN HAUTAKETA ARRASATEN. 1857



Arazoak zituzten Arrasaten 1857an herriko medikua zela eta. Titularra, Jose Bizente Bidaola titularra, gaixorik zegoen eta ezin zuen behar bezala lanik egin. Urte hartako martxoaren 14a hil zen Bidaola eta gertatu zen egun hartan bertan izendatu zela udal talde berria. Alkatea Juan Pedro Viguri hautatu zuten eta zinegotziak Bartolome Zubia, Juan Pio Gorosabel, Jose Maria Resusta, Victor Madinabeitia, Luis Azkoaga, Pedro Jose Alberdi eta Cayo Goia ziren. 

Medikuaren hutsunea betetzeko udalak martxan jarri zuen berria izendatzeko makineria eta lehen bileran batzorde berezia osatu zen sendagile berriaren gaineko baldintzak erabakitzeko. Eta 1857ko martxoaren 25eko batzarrean Arrasateko udal medikuak bete beharko lituzkeen arauak jarri ziren mahai gainean. Honakoak zituzten: 

1º Que el médico doctor deberá asistir en los casos de medicina a todos los vecinos y moradores de esta villa y su jurisdicción, incluso el hospital de la misma.

2º Deberá asistir en caso de cirugía, percibiendo entonces la retribución que está en uso siempre que sea llamado por el interesado y gratis siendo en consulta con los cirujanos de la villa, previniendo que en casos a un tiempo urgentes de medicina y cirugía queda obligado a la asistencia de los de medicina con preferencia a los de cirugía.

3º Deberá habitar precisamente dentro del recinto de la población.

4º Estará obligado a visitar a los enfermos que haya en el pueblo y su jurisdicción, con la puntualidad, esmero y asistencia que exijan la gravedad en que cada uno se halle.

5º No podrá ausentarse de la villa sin previo permiso del señor alcalde o del ayuntamiento; el alcalde podrá concederle permiso para ausentarse por tres días; excediendo de este término deberá obtenerla del ayuntamiento.

6º En ausencias y enfermedades del médico será obligación del mismo poner sustituto que llene sus faltas a satisfacción del ayuntamiento o del alcalde en su caso, siendo obligación de dicho sustituto residir siempre en esta población.

7º El médico estará obligado a visitar y reconocer detenidamente la botica del pueblo una vez al mes y dar parte al ayuntamiento siempre que no esté suficientemente provista o no se confeccionasen bien los medicamentos.

8º Que este convenio ha de ser solamente  por nueve años, pasados los cuales estará en las facultades del ayuntamiento renovar el contrato o declarar la plaza vacante, dando aviso al médico con tres meses de anticipación al cumplimiento de la escritura, y con la misma deberá también el médico despedir al ayuntamiento.

9º La dotación será como hasta aquí de ochocientos ducados anuales, pagados exactamente por la villa por bimestres vencidos, y además un real por cada visita a los vecinos y moradores que vivan fuera de de las cruces, y once al año por cada una de las religiosas.


10º Los alumnos de gramática u otra escuela, los sirvientes oficiales y aprendices de artes y oficios serán considerados en todo como vecinos del pueblo, a los que asistirá gratuitamente, pero no a los forasteros y transeúntes, que deberán satisfacerle sus honorarios, sin que estos puedan exceder de cuatro reales por visita cuando el enfermo esté en el pueblo y ocho fuera de las cruces.

11º Que la plaza de médico titular de esta villa sea incompatible con la de Médico Director de los Baños” 

Deialdia egin zen eta hautagaiak aurkeztu ziren. Maiatzaren 3an udalak hartu zuen erabakia: Jose Laberia Basañez Aramaioko ordurarteko mediku titularra izango zen Arrasateko medikua. Hori bai, hain justu Aramaion jaiotako Victor Madinabeitia – Migel Madinabeitia udal idazkaria izango zenaren aita- izendapen horren kontra agertu zen, Konpostelako Santiagoko Santiago Monrulloren alde botoa emanez.  

Edozein modutan, udal agintari arrasatearrek ez zuten kontuan izan Aramaioko udalaren erreakzioa. Azken herri honen aktan irakurtzen dugu 1857ko maiatzaren 10ean: 

“Se dio cuenta de la instancia de varios vecinos de este valle en que solicitaban que supuesto que D. José de Laberia y Basañez, médico titular de este valle, había sido agraciado con igual plaza de la villa de Mondragón y en esta última villa tenía sueldo de ocho mil ochocientos reales y en este valle ocho mil pesos además de recibir sobre cuarenta fanegas de trigo para su pago a razón de treinta y tres reales fanega, y este último artículo valía estos últimos años mucho más, con lo cual en realidad le subía su dotación a los ocho mil ochocientos reales, se le asignase esta última cantidad en metálico, supuesto que daba gusto al vecindario. Y el ayuntamiento acordó, que en atención a que estaba otorgada escritura pública entre este valle y el médico, que continuase ésta en su vigor hasta la conclusión, y que entonces se trataría sobre el método que se seguiría en adelante” 

Suposatzen dut aramaioarrek Laberia medikuari adieraziko ziotela udalaren erabakia eta kontratua hobetzeko aukera zegoela. Gauza da, maiatzaren 10ean bertan Arrasateko udalak jakin izan zuela Laberiak uko egiten ziola Arrasateko mediku izateari eta Aramaion jarraitu zuen. 

Ondorioz, Arrasateko agintariek beste behin aztertu behar izan zituzten udaletxera iritsitako hautagaitzak eta ekainaren 6an Anastasio Marchite izendatu zuten udal mediku.

Argazkiak: Mendia bilduma