urria 06, 2021

MONTERRONGO KONDEAREN ERAILKETAREN HARIRA. 1816


Asko idatzi da 1816an Arrasaten izan zen erailketari buruz: alkatea zendu zuten. Santiago Elias Aranguren Alava, Monterrongo Kondea, 1816ko azaroaren 17an tirokatu zuten Zarugaldeko Atearen inguruetan eta zaurien ondorioz hil egin zen. Hiru pertsona atxilotu zituzten – Karlos Antonio Elkano, Ignazio Uribesalgo eta Santiago Nuarbe- eta luze izan zen prozesua hiruen kontra, baina hiruak aske geratu ziren hilketa egileak zirenik ezin izan baitzen frogatu. 

Ez noa gertaera hura nola izan zen azaltzera. Baina horren harira Miguel Madinabeitiak 1886ko azaroaren 29an idatzi zuen “El Noticiero Bilbaíno” egunkariaren literatura orrian eta zehazkizun batzuk interesgarriak dira, erailketaren testuingurua ulertzeko. 

“Hoy cumplen setenta años, aunque el domingo del Patrocinio de 1816 cayó a 17 de noviembre, en que una bala de fusil asestada por mano alevosa cortó la vida de D. Elías de Aranguren, Conde de Monterrón, alcalde a la sazón de esta villa, al tiempo que se retiraba a su casa en una noche oscura y lluviosa. Fue víctima de la rectitud e integridad de carácter de que tantas pruebas había dado antes y durante la dominación francesa, por cuya razón el pueblo le idolatraba, porque había sido su amparo en días aciagos. En las pocas horas que sobrevivió a su herida pudo persuadirse, e indudablemente llevaría el triste consuelo de que el número de sus enemigos en Mondragón acaso no llegarían a tres.
Esta verdad se comprueba del proceso que duró cerca de siete años y consta de tres volúmenes que suman 1.108 folios. Como presuntos autores o cómplices del crimen estuvieron presos en la cárcel de esta villa dos vecinos de la misma, desde la comisión del delito hasta el 2 de junio de 1822, en que se les notificó la libertad. 

El uno de ellos perdió completamente la vista durante la prisión y al otro alcancé yo a conocerle ya viejo. Omito los nombres de ambos y el mote bien conocido del uno por razones fáciles de comprender. Quizá no guste el que haya evocado un recuerdo que no tiene nada de grato; pero es por eso mismo que no he hecho apreciación ninguna que pueda herir la susceptibilidad de nadie. Por decir que hoy hace setenta años que el Conde de Monterrón fue asesinado, porque era amigo de que las cosas marchasen rectas, creo que ninguno debe darse por ofendido. Y como yo juzgo a los hombres por sus hechos, y los hechos del Conde de Monterrón me han dado convencimiento de que era una de las personas más ilustradas de su tiempo en el país, voy a dedicar dos renglones a su memoria.

Estallada la invasión francesa en 1808, en cuya época le tocó también ser alcalde; convertida la villa en plaza de armas y sus tres conventos en cuarteles y hospitales, y en almacenes de víveres y forrajes sus iglesias, menos la parroquial, y una infinidad de hornos que improvisaron, debía necesariamente que tener Mondragón todos los atributos de una capital. Y en estas condiciones no hay que poner en duda el importante papel que un alcalde, quiera o no, tenía que jugar. Y gracias, cuando la
suerte le deparó el tratar con jefes superiores como Thouvenot y el Conde de Erlon, hombres ilustrados y de ideas generosas, puesto que el primero, aun en medio de la guerra extranjera, se ocupó de introducir reformas administrativas, entre ellas la prohibición de enterrar en las iglesias, y el segundo creó una guardia cívica compuesta de particulares y artesanos honrados, haciendo que turnasen en los cargos públicos los cabezas de las principales familias del Valle de Léniz que habían emigrado a esta villa. Y formaron parte en todos los ayuntamientos que se sucedieron, designados entonces con el grave nombre de Consejo municipal. 

Pero en cambio hubo un comandante de armas apellidado Cavaillé que no se parecía a los otros en sentimientos de humanidad. Fueron muchos los actos de crueldad de que dio pruebas, pero por no alargar este relato me ceñiré tan solamente a algunos casos.

Un día fusiló a dos infelices que había hecho venir de Elorrio y sus cuerpos fueron colgados en las avenidas del camino real hacia Vergara y hacia Arechavaleta, o lo que es lo mismo, los colgó de los árboles de Legargain y Bedoñabe. Otro día exigió al alcalde que colocase una horca con su escalera en la plaza y una cruz con tres garfios en el punto más público del camino real a la salida del pueblo. El Conde se negó resueltamente a esta exigencia, diciéndole que no solamente no había oficiales que se presentasen a colocarlas, pero ni aún a trabajarla con el mayor secreto en su casa. La Diputación misma que funcionaba desde San Sebastián decía al comandante de armas con fecha 22 de setiembre de 1808 lo siguiente: 

“El rey tiene mandado que mis pueblos y sus justicias hayan de recibir las órdenes por mi medio; y no habiéndoseme comunicado instrucción real para colocar en ésa la horca con su escalera, no debo consentir en que ese señor alcalde acceda a semejante solicitud; y si, no obstante esta esencial falta de real orden, insistiese usted en su empeño, recaerá sobre Vd. todas las responsabilidades y resultas que hubiese en el país”

En otra ocasión fusiló una noche a don Vicente Leaniz Barrutia, de Aramayona, que según el apellido debió de ser de la antigua y distinguida casa de Guraya, después de haber recibido doce onzas de oro por su rescate, y solo porque oyó que un hijo de éste preso también en Vitoria, se dejó decir que cuando saliera de la cárcel mataría a Cavaillé. El dinero no quiso devolverlo, diciendo que lo retenía como favor hecho en no colgarlo después de muerto, como a otros muchos. Ante tanto espectáculo de horror, el pueblo quiso abandonar sus hogares, pero el Conde lo contuvo con paternal solicitud” 

Baina are interesgarriagoa gertatu zitzaidan Madinabeitiaren idazkia hurrengo lerroetan. Karlos Antonio Elkano aipatuko digu eta goian esan dudan bezala, pertsonaia hori lehen susmagarria izan zen, alkatearekin zituen dibergentziak zirela eta. Bergaran irekitako prozesu luzeko xehetasunak ezagunak dira eta horregatik dakigu Elkanok errefusatu egin zuela tribunala, Korreoetako funtzionarioa zela argudiatuz. Eta, beraz, aske utzi zuten.  
  
Karlos Antonio Elkano ez zen edozein herri mailan, eta kontzejuko kideen artean egon zen zenbait alditan. Areago, alkatetzarako proposatu zuten 1812an, hain zuzen Elias Aranguren kondea ordezkatzeko, baina frantsesek eragotzi egin zioten. Ez bide zuten oso gustukoa.
 
Miguel Madinabeitiak, bestalde, herriko udal kontuak ondo ezagutzen zituen, eta azalpen garbia eskaintzen du ondoren, frantziarrek Arrasaten utzitako zorra eta diru kutxa hutsaz. Eta Elkanoren nortasuna goraipatzen du: 

“Si alguna vez llega para mí el día en que pueda comer un pedazo de pan con independencia, ese día lo consagraré a formar una relación minuciosa de lo mucho que Mondragón sufrió durante la dominación francesa, y al propio tiempo tendré el gusto de preguntar si hubo en la provincia un asentista y un hombre tan viril como don Carlos Antonio de Elcano, que solo un día adquirió el compromiso de aprontar 18.000 raciones de forraje de todos géneros y 60.000 raciones de pan, vino, carne, leña, sal y legumbre. Por supuesto que no había un cuarto con que pagarle y tuvo que recoger toda la plata de las iglesias y conventos de Guipúzcoa, menos de su pueblo nativo, que ascendió a 768 ½ libras de a 17 onzas, que con 2 ½ onzas de oro en alhajas importó la suma de 206.173 reales. Y deducidos los gastos de su negociación en Bayona por el mismo Elcano, 203.211 reales líquidos.

El resultado de todo esto fue que Mondragón quedó con una enorme deuda flotante, aun después de deshacerse de sus propios, que produjeron pasado de medio millón de reales. Se nombró una comisión para liquidar cuentas y gestionar el cobro de esa deuda que vuelta al revés quiere decir, crédito contra el Estado. Pero los comisionados de pasar tres meses en París volvieron a Mondragón con esperanzas buenas en la eternidad” 
 
Apropos azpimarratu dut aurreko lerroaldearen hasiera. Badirudi Madinabetiak frenoa jarri zuela idazten jartzean. Noski, udal idazkaria zen eta ezin zuen gardentasun osoarekin jardun, gainera errietaren edo zigorrren baten zama eroriko ez bazitzaion.

Deigarria da, ordea, Jose Angel Barrutiabengoa eta beste ikerlari batzuek osatutako "'Mondragón durante la ocupación francesa 1807-1813" lan argitaragabean Elkanori egozten zaiola udal zorraren arrazoia. Baina, Napoleon Bonaparteri eskainitako Barrutiabengoaren beste ikerketa batean, ez du ematen Karlos Antonio Elkano hain desbideratu ibili zenik. 
 
 
Edozein modutan, "betierekotasunaren itxaropenean" itzuli bide ziren, udal zor haren negozioetarako Frantziako hiribururaino hurbildu ziren arrasatearrak. Zenbat diru galdu zuen - galdu bazuen- Elkanok operazio hartan? Zer ikusirik izango al zuen horrek kondearen erailketan? Sekula ez da jakingo.

Argazkiak: JMVM 

iruzkinik ez:

Argitaratu iruzkina