miércoles, 18 de septiembre de 2013

ISABEL II SAN VALERIXOKO LEIZEAN



Udalaitzeko eskuin aldeko behe magalean dago Galarra

Zenbat aldiz igo ginen gazte ginela Galarrako leizera! Ostegun arratsaldeetako jaia aprobetxatzen genuen gure bizitza-motxilara  espeleologiako lehen esperientziak pasatzeko. Denetariko abenturak korritu genituen San Valerixoko inguruetan … urte batzuk lehenago – nagusiek ziotenaren eta bertako plaka batean irakur zitekeenaren arabera- espainiar erregina batek ezagutu zituen bazterrak, hain zuzen. 

Isabel II, 1845ean
Egia esan, Isabel II bertan egon zela betidanik entzun dugun arren, oraindik gaur egun ere askok zalantzan jartzen dute entzundakoa. Azken hilabeteotan Isabel II erreginari tartetxoa eman diogu txoko honetan, hau da 1845eko abuztuan Arrasatera burutu zuen bidaia deskribatu dugu, garaiko prentsaren eskutik.  Eta sailari oraingoz behintzat itxiera emateko, Galarrako leizera erreginak eta bere jarraigoak eginiko bisitaren berri eman nahi dut. Espainiako prentsa-kazetari asko iritsi zen Arrasatera, erreginaren nondik norakoak azaltzeko eta gaurkoan “El Español” egunkariaren kronika aldatu nahi dut, abuztuaren 26an publikatu zena:

Kazetariak zioen sarrera gisa: “Pasaré a decir algo sobre las cosas más notables que ofreció la jornada de ayer (21)  en la cueva de San Valerio, por más que plumas más cortadas que la mía parece se ocupan en describirla con los colores que de suyo exige” 

Abuztuaren 21ean igo ziren, beraz, Galarrara. Eta kazetariak sekulako kronika egiten du, estilo “inperialez” apainduta. Irakur dezagun: 

Maria Cristina erregina-ama
“Lo que primeramente llamó la atención de las muchas gentes que esperaban a SS.MM a la entrada de la cueva fue la serenidad y valor con que S.M, nada más ver la estrechez del agujero por el que había de entrarse, se decidió a meterse la primera, diciendo las palabras siguientes:  “Yo adentro voy, aunque sea sola” palabras cuyo significado es tanto más notable, cuanto que antes había consultado S.M la Reina Madre a la señora Marquesa de Valverde, y mirándose las dos manifestaron que aquello estaba malo. 

Malpicako Markesa 1845ean
No se hizo aguardar la Reina, porque ofreciéndola el brazo el Conde de Monterrón, bajó impávida, y a su ejemplo se vieron arrastrados a seguirla todos y cada uno de los personajes que formaban la regia comitiva, que fueron además de los diputados generales, el Marqués de Malpica (1) el confesor y capellán de honor, el Sr. de Rubianes, el oficial de la escolta, no pocos jóvenes de familias distinguidas y hasta tres señoritas hijas de esta villa.

Dentro de la cueva estaban ya esperando a S.M algunos prácticos de aquellos caseríos inmediatos, comisionados inteligentes, diputación y como unos sesenta jóvenes con hachas, velas de esperma y farolitos encendidos, que apenas asomó la Reina prorrumpieron en mil entusiasta y prolongados vivas que, causando un magnífico efecto en aquellas seculares concavidades, no pudieron menos que hacer exclamar a S.M:  “Mamá, ay qué hermoso, qué magnífico” Y en verdad que así era, sin que yo baste a explicarlo como lo sentí, porque esto no es posible. 

A 600 y tantos pasos debajo de tierra, la Reina de las Españas, vitoreada en una especie de palacio encantado que se ofrecía a su vista, rodeada allí de su corte, acompañándola y obsequiándola la representación de una provincia que seis años antes estaba toda ella en armas contra su trono y sus derechos, y dentro de esta cueva andar tan suelta, confiada y alegre como pudiera hacerlo en sus propios jardines, ¡es un espectáculo demasiado grande y bello para poder ser descrito en una carta!

Aszensio Ignazio Altuna, Diputatu Nagusia
Abajo ya toda la regia comitiva e impaciente S.M por verlo todo, se puso a recorrer aquellos ricos y vastos salones que, se conoce, la cautivaban, pues volviéndose a una de sus acompañantes con la risa en los labios y sin poder contener su alegría dijo: “Esta es una de las mejores expediciones que he hecho” A lo que aquella contestó: “Sí, lo menos, señora, es la más atrevida” La Reina S.M, agarrada del brazo del diputado general (2) y su madre del del alcalde de esta villa (3) nada dejaron de ver, parándose una y otra vez a cada paso para admirar las raras cristalizaciones y caprichosos paisajes que se les representaban. 

Ya habían recorrido casi todo, lo que suele
comúnmente ser objeto de la atención de
los curiosos que hacen este viaje, y todavía la Reina quería ir más lejos; así fue que, como le marcasen el puesto último a que se solía llegar en estas excursiones subterráneas, preguntó: “¿Ha pasado alguno de aquí?” “No señora” le respondieron. “Pues yo seré la primera” –añadió- y pasó y fue preciso intimidarla con que había un precipicio en la continuación, para que no caminase más.

En uno de los puntos del interior se había puesto una tableta con Vivas a Isabel II y a su augusta madre, a cuya llegada todos dieron estas voces, y más de uno de los caseros en mal vascuence castellano y otros en castellano claro la expresiva y cierta de “Viva nuestra valiente Reina”. S.M mandó desprender piedras de las estalactitas que más llamaron su atención, con las cuales se llenó los bolsillos y lo mismo hicieron los demás acompañantes. Se le suplicó que ella pusiera su nombre, y con un martillo y un cincel pegó unos cuantos martillazos y se formó una I. 

Todo este paseo, que duró más de una hora, fue tan de confianza, si así se puede decir, tan franco, que las reinas hablaban a todos los que a su lado veían o encontraban, y estos a su vez a SS.MM, siendo los diputados y comisionados los que a las otras pruebas anteriores reunieron este día la mayor de aprecio que se les dispensó, que fue ir a la subida de la cueva agarrada S. M. del brazo del diputado general y su augusta madre del del alcalde.

La Diputación va a poner en el interior y exterior de la cueva una inscripción alusiva al objeto de la jornada y tal vez haga con licencia de  S.M  extender un acta expresiva de toda ella, de que se sacarían copias para depositarlas con monedas y otras cosas de este reinado, con una caja de plomo que se guardará en uno de los sitios de la misma cueva más a propósito” 

Leize barruko plaka

Plaka bat jarri zuten eta oraindik ikus daiteke, nahiz eta denborak eta bertatik igarotako hainbaten erasoak desitxuratu egin duten hein handi batean. Gauza da, Isabel II eta bere ama Mari Cristina handik ibili ondoren Isabelen ahizpa Maria Luisa Fernanda ere igo

Maria Luisa Fernanda Infanta

zela. Hauxe irakurtzen da plakan: “Isabel II y su augusta madre Dª María Cristina. 21 de agosto de 1845. La Serenísima Infanta Dª María Luisa Fernanda. 28 de agosto de 1845” 

Beraz, ez da legenda bat. Galarrako leizetik gorengo pertsonaiak ibili dira historian zehar. Aipatutakoak ez dira bakarrak izan.

Isabel IIri buruzko saila irakurri ahal izateko, jo:

(1)    Joaquin Fernandez de Cordova-Figueroa
(2)    Aszensio Ignazio Altuna, azpeitiarra. 
(3)  Mateo Nicolas Aranguren – garaiko Monterron Kondearen semea, eta kondetzaren hurrengo titularra.







Argazkiak: 
- Udalaitz margo irudia: Julio Galarta
- Galarrakoa: Jon Garay
- Aszensio Ignazio Altuna, www.euskomedia.com
- Gainerakoak: wikipedia

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