miércoles, 30 de enero de 2013

ARAMAIO, BECERRO DE BENGOAREN DESKRIBAPENEAN



Albinako urtegia
Ricardo Becerro de Bengoak 1880an idatzi eta argitaratu gabeko liburu bat utzi zuen, “Descripciones de Alava” tituluarekin. Urte batzuk geroago, Gasteizko Ateneok bere aldizkarian eman zuen ezagutzera zenbait ekarpenetan liburuaren edukia. Deskribapena, Becerro de Bengoak Aramaiora eginiko bidai bati dagokiona da. Gaurko honetan, Ateneoaren agerkarian 1918ko urtarrilean azaldutakoaren lehen zatia aldatzen dut hona.

 Becerro de Bengoak Sotero Manteli gasteiztar inprimatzailearekin egin zuen bidaia. Noiz? Becerro de Bengoaren testuan irakurtzen da, Albina ondoko Marixeka baselizan topo egin zutela Ruiz de Mazmela zinegotziarekin, hain zuzen Diputatu Nagusiari itxoiten ari zitzaiona aramaixoarron izenean ongi etorri egiteko. Zer zela-eta? Zertara zihoan arabar lehen agintaria Aramaiora? Jakina den bezala, Arabako Batzar Nagusiak urtean behin Gasteiztik kanpo egiten ziren eta 1868an Aramaion burutu ziren. Konkretuki, urte hartako maiatzaren 4, 5, 6 eta 7an bildu ziren Aramaiora arabar pertsonalitate politiko hautatuak. Goazen, beraz, idazkiaren lehen zatiarekin:

Marixeka baseliza
“Más allá de Villarreal la carretera bifurca. Tomamos la dirección de la derecha para empezar a subir el monte de Albina,  a través de cuya espesura se abrió la hermosa calzada que conduce al valle. Bien pronto se cierra el horizonte; los árboles ocupan todo el paisaje; interminables masas de espino álbar, los robles y algunas hayas llenan el espacio. A mitad de camino llegamos a la caseta del peón caminero, inmediata a la ermita de la Virgen de Mariaca, tipo de las ermitas del país. Una ancha tejavana sostenida por gruesos maderos-pilastras forman el pórtico, desde el cual se distingue el interior. La puerta está cerrada, pero una gran verja formada de balaustres torneados y teñidos de rojo que se eleva desde un pequeño zócalo de piedra permite orar ante la imagen y dejar en el templo una limosna. No hay nave, ni ventanas, ni ábside; las ermitas vascongadas, en especial las de las montañas para adelante son originales, típicas, sin ningún tipo de semejanza con las del llano y con las castellanas.

En el centro de aquel hermoso bosque de Albina encontramos a nuestros amigos de Aramayona, que habían elevado un arco magnífico, y que en compañía de una docena de preciosas nescatillas vestidas de blanco y de otros tanto jóvenes, aguardaban la llegada de los Procuradores. Hicimos con ellos un alto delicioso, les escribí el pequeño discurso de salutación que el regidor Ruiz de Mázmela había de pronunciar al avistarse con el Diputado general, tomamos un ligero “tente en pié” y pocos minutos después al avocar al alto de Cruceta, mi compañero Manteli, viéndose sobre el pintoresco valle tantas veces soñado por él, lanzó un grito de alegría y ordenó al cochero que se detuviera”

Sotero Manteli Gasteizen jaio zen 1820an eta garaiko euskaltzalerik ospetsuenetakoa izan genuen. Euskal kulturaren dibulgazioan lan egin zuen, bere irarkolan inprimatutako liburuak oso ezagunak izan zirelarik. Mantelik ere liburu batzuk idatzi zituen eta horietako bat La Dama de Amboto” izan zen, Gasteizen 1869an argitaratua. Becerro de Bengoak ondoko lerroetan dioenez, bidai hartan apunte ugari hartu zituen Mantelik

Anboto Untzellatik
 “Es efectivamente deliciosa la sorprendente vista que ofrece aquel hondo valle, situado en la unión de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya. El horizonte está limitado al poniente, por las cimas del Aranguio y por los picos de Echagüen y Santa Cruz; al norte por la famosa peña de Amboto y las alturas de Larrazabal, y al oriente por los montes donde se asientan Barajen, Uncella y Ascoaga. Desde estas montañas descienden rápidas pendientes cubiertas de castaños, nogales y tierras de labor, y salpicadas de multitud de hermosos caseríos y de varios pueblecitos llamados aquí anteiglesias. Todas las bajadas concurren en la cuenta de dos riachuelos, en cuyas orillas se distingue la población principal, Ibarra, centro y cabeza de todo el valle de Aramayona. Parece éste el molde de las altas peñas que le rodean, de modo que si las rocas de Amboto y Echagüen quisieran esconderse y dejar el plano de Albina unido con el de Larrazabal, bastaría que cayendo de cabeza se sepultaran en aquella hondonada, mostrando sus anchas bases al descubierto.

- He aquí- dije a mi compañero, los detalles de este magnífico cuadro, que has escogido como escenario de tu leyenda vascongada. Allí está Amboto cuya desnuda frente caliza gris, verdadera atalaya de esta formación cretácea, como la de Udala, se eleva a 1361 metros sobre el nivel del mar. En su masa guarda por esta parte filones de blenda y de galena y por la de Vizcaya yacimiento de siderosa y de piritas cobrizas, y en ambos lados terebrátulas fósiles. De aquel orificio que tiene su cara principal, sale de vez en cuando lanzando chispas la famosa doña Urraca, según aseguran muchos viejos aramayoneses, aunque nadie lo cree. A la derecha sobre aquellos caseríos están, camino de Udala, los campos y monte de Larrazabal, donde las tres provincias tienen su vértice o punto de unión”

Sarritan komentatu dudan bezala, Ricardo Becerro de Bengoaren ama aramaioarra zen eta berak baieztatzen digu datu hori bere idazkian, jatorria Arriola auzoan zuela adieraziz.

Arriolako Bengoa
“En las arboledas de los caseríos que se cobijan al pie de la majestuosa peña, están las anteiglesias de Gánzaga y Echagüen y desde allí parte el camino de las soledades de Achin y Urquiola. Más abajo, en aquella especie de tiesto florido, bordado de vegetación, está la ermita de Andra María, donde los aramayoneses celebran su gran fiesta el 8 de Setiembre, comiendo todos juntos y formando uno de esos cuadros pintorescos, cuya descripción detallada te encantaría. Allí a lo lejos se alcanza a ver un caserío, cuya parte posterior da a lo más solitario del norte: llámase en vascuence Ipurdiotz, es decir “trasero frío”. A nuestra izquierda, detrás de esos montes está Olaeta, otra pequeña anteiglesia, como la que vemos al pie de esas peñas que es la de Aréjola: en ella, la parte que mira a Ibarra se llama Arriola, y su casa primera, la “de abajo” es Bengoa, el caserío de mis abuelos, y hacia este otro lado, esa blanca y grande que se divisa aislada es la de Leiva, antiguo solar del ilustre Martínez de Leiva, embajador de Alfonso XI y árbitro arreglador entre Vitoria y la Cofradía de Arriaga en 1332, caserío muy renombrado más tarde con la triste historia de La Emparedada. A nuestros pies se alza la torre esbelta de la anteiglesia de Uribarri y por delante de ella, ves cómo avanza entre los árboles la carretera vieja, que pasa por el pintoresco sitio de Gureya. La carretera nueva, más cómoda, toma a la derecha y da vista, a la parte de oriente, al otro lado del alto"

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